|
(Federico Fellini: "Un
buen vino es como un buen film: dura un instante y
te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en
cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y
renace en cada saboreador"). España, y sobre todo
cuando algunos están tratando, están consiguiendo
romperla para sacar muy buenas tajadas políticas,
mediáticas, empresariales, funcionariales,
profesionales, laborales y sociales, necesita de
mejores valedores que los que nos quieren vender con
esta triste y mala película Alatriste: larguísima,
pesada, sosa, plana, demagógica, sin sustancia, que
nunca conmueve, donde el continente se papa
completamente todo el contenido y donde las lanzas
no dejan ver las verdaderas batallas materiales e
inmateriales. El guionista-director Díaz Llanes a
fuerza de querer abarcar mucho, ha apretado muy poco
y deja un mal sabor cinematográfico por mucha
superproducción realizada.
Para mi fue mucho mejor el film "El Maestro de
esgrima" tanto en el fondo como en la forma, si bien
ella (y su maestro,) que estuvo/ieron infinitamente
mejor que el empalagoso y hierático de Mortensen,
también iba de Alatriste-Pérez Reverte. Además, ¿que
España se nos quiere vender?: una estructuralmente y
siempre corrupta sobre todo por arriba (pues los de
abajo y en medio, según estos narradores, son
disculpables aunque sean los que hagan posible la
corrupción con su complicidad, con su voto, con sus
actitudes y comportamientos y como, por ejemplo, se
acaba de ver con esos miles de jóvenes españoles que
se han apuntado en masa a una publicidad sucia por
conseguir un billete de avión gratis. ¿Si hacen esto
por un billete que no estarán dispuestos a hacer por
otras cosas?: lo que se ve por la tele, en espacios
públicos, cuando están de marcha, de vacaciones,
etc.- y máxime si se ven representados por un líder
alto, con los ojos azules y americano de los buenos,
es decir, de los que, como hemos escuchado en España
en su propia voz, se apuntan al antiamericanismo
dominante mas burdo, simplista y panfletario) y
donde hay que abandonar cualquier esperanza, pues,
no hay nada que hacer frente a tanta corrupción,
frente a tanto tramposo, frente a tanto corrupto,
frente a tanto juego y jugadores sucios.
Una corrupción en la que se podría salvar a un líder
mercenario matador, el mas guapo, elegante y
distinguido (Bourdieu) a su manera pero en plan
bohemio (como Pérez Reverte y sus ensueños de
navegante que nos coloca con facilidad desde
múltiples plataformas. Los intelectuales-escritores
desde siempre se han preocupado mucho por marcar
paquete pero en plan fashion elitista. El problema
es que no sea la elite de los principios, la
selección de los mejores, de los mas honrados,
competentes, humildes, trabajadores, creativos y
humanos sino mas bien todo lo contrario), rubio y de
ojos azules, rodeado de sus compañeros de batalla,
feos, bajitos, peludos, morenos, cobrizos, etc.
Un líder pero muy ilustrado por alguna de las mas
altas, intelectuales y muy literarias compañías, por
estar en contacto con los intelectuales-escritores
irradiadores de la verdadera luz (la del narcisismo,
figuración y vedettismo por encima de todo y no la
de la verdad cueste lo que cueste, pues, el deseo es
o debe ser siempre deseo de verdad), por ser chulo y
con cojones (por seguir la terminología que tanto le
gusta a Alatriste-Pérez Reverte), y, sobre todo, por
ser guapo, ligón, duro entre los duros (imitando a
Clint Eastwood pero mal; aunque este es republicano,
bastante discreto y ha hecho muy buenas películas,
con muy buenas bandas musicales, etc.), que trata
casi de tú a tú e incluso les chilla a los mas altos
jerarcas de la época (¡y estamos hablando del siglo
XVII¡), que se enfrenta al mandamás de la mismísima
Inquisición y que, como si nada, le disputa las
amantes al mismísimo Rey-Emperador de España.
Se habla mucho cinematográficamente de los Estados
Unidos o de sus hermanos, sus aliados de siempre los
ingleses e incluso de los neozelandeses. Pues bien,
para hacer películas con carga histórica, con
principios y fundamento, muy bien ambientadas, muy
controladas, muy medidas en todas sus partes y
componentes, en la forma y en el fondo, con buenas
bandas musicales (la de Alatriste esta bien pero la
música, la banda sonora y todo lo demás debe de
estar al servicio de la película, de la historia y
no al revés. También me ha gustado el vestuario y,
sobre todo, la caracterización, el aura, su
presencia y actuación mucho mejor que la de
Mortensen- de uno de los malos, de Malatesta) donde
además de dar cuenta de una historia general como
contexto se cuente una excelente historia personal
como hilo conductor, no hay mas que ver algunas
muestras del cine americano e inglés: "Cold Mountain"
o "Master and Commander: The far side of the world"
por citar alguna reciente y sin olvidar otras como,
por ejemplo, "El contrato del dibujante", "El
piano", etc.
En estos casos la macrohistoria contextual casa con
la microhistoria literaria que narra, que representa
el film. Si se quiere una película con carga
histórica y de piratas, con grandes protagonistas,
guapos y guapas (pero sin hacer concesiones
eróticas), y feos y muy feos pero ocurrentes y muy
bien logrados; una película en plan broma,
divertida, muy bien ambientada y envuelta, barroca,
naturalista tenebrosa, surrealista, abradacabrante,
cargada de tópicos caricaturescos sobre los piratas,
los nobles, etc. y que se fuerzan adrede, con muchos
personajes, peripecias y momentos muy bien logrados,
citemos la última de Piratas del Caribe II: "El
cofre del hombre muerto". El capitán Sparrow-Depp (y
que sabe reírse de él mismo, algo fundamental en
esta vive que nos vive y que, si cuadra, tratamos de
hacer nuestra, vida mía) muestra muchos mas recursos
y registros que el capitán Alatriste-Mortensen.
Escuché al director-guionista de Alatriste, a Díaz
Llanes, en Radio Nacional-Radio1 en una entrevista
con Beatriz Pecker (excelente conductora y al igual
que, por ejemplo, los responsables de "De la noche
al día", pero como hacen menos polítiquería que los
catalanes ojo que hay muy buenos conductores,
profesionales, colaboradores catalanes pero
fijémonos cuantos no catalanes hay empleados en
Cataluña y cuantos catalanes lo están en Madrid y
otras partes de España. Hay que defender el juego
limpio en Cataluña, País Vasco y en el resto de
España y no politiquerías, partidismos,
clientelismos, oportunismos, servilismos,
carrerismos, hiperpelotillerismos, nacionalismos
excluyentes, totalitarios y racistas, el peor juego
sucio y que se quiere vender política-mediáticamente
con todo tipo de montajes, representaciones,
autores, escritores, poetas, cineastas,
intelectuales, deportistas, etc.- y sus amigos,
socios, etc. tienen menos programas, los tienen en
horarios menos importantes o se ven condenados a la
madrugada cuando deberían ocupar las horas estelares
por el bien de la audiencia, de una radio de calidad
y menos politiquera, partidista, clientelar,
amiguista) aludir a la excelente película "La joven
de la perla" (Girl with a Pearl Earring) para decir
que él había querido hacer algo similar al tratar de
recrear fílmicamente los estilos de los grandes
pintores holandeses como Vermeer, de los grandes
italianos como Caravaggio y su naturalismo
tenebrista que influyo a grandes españoles como
Velázquez, Maíno y otros.
Díaz Llanes, guionista también de Alatriste, dijo
que Pérez Reverte mantuvo contactos con él mientras
que hacía la película y que le había parecido bien
lo que había hecho. El problema es que en "La joven
de la perla" la recreación, el ambiente, las
nieblas, los claroscuros sirven magistralmente al
argumento, a la historia que se cuenta, le dan
sentido, significado, profundidad, capacidad
evocadora, mientras que en Alatriste no, pues, en
este mal ejercicio de estilo no encajan las piezas,
no tiene ni ritmo ni argumento para tanta duración y
sí mucha reiteración, mucho tenebrismo forzado,
mucho monumentalismo y un mensaje a tono con la
España vigente de la democracia amañada (para
algunos sin remedio y para otros, por arriba, en
medio y abajo, un chollazo común y del que hay que
sacar tajada como sea: políticamente,
cinematográficamente, literariamente, mediáticamente,
editorialmente, artisticamente, intelectualmente,
etc.), de la politiquería y el partidismo que todo
lo invade, del juego sucio, el comisionismo, las
subvenciones y la corrupción.
En esta España cargada de historia y que algunos,
para sacar buenas tajadas, niegan a pesar de ser una
de las naciones occidentales mas antiguas y con una
de las primeras constituciones (la liberal de Cádiz
de 1812); en esta España nuestra bastantes
escritores, autores, artistas, intelectuales,
cineastas, profesionales mediáticos, etc. se
convierten, por activa y pasiva, en legitimadores de
lo poderes políticos-mediáticos, de sus procesos
deslegitimadores, desestabilizadores, ninguneadores
y linchadores, y de la peor manipulación y
contaminación la del alimento espiritual, la del
medio espiritual, intelectual, inmaterial. Se
convierten en servidores del hard y soft power y por
lo que sacan buenas tajadas materiales,
inmateriales, etc.
En contrapartida, la nomenklatura
político-mediática, los nuevos ricos, cultos (de la
cultureta tajadista de las formas arcaicas y
complejas de dominación), dominantes y
nomenklaturistas les permiten a algunos cineastas,
escritores, autores, mediócratas, etc. acceder a la
nomenklatura, les acuden a los estrenos, los hacen
académicos, les dan todo tipo de distinciones,
ayudas, promociones, programas, espacios, etc., y
después les pasan factura para que, con sus
representaciones e intervenciones, legitimen sus
peores juegos sucios, para que sean sus escuderías,
sus mamporreros a la hora de hacerse con el poder
(incluso de la peor forma, de la mas condenable) y
mantenerse en el mismo como sea, a costa de lo que
sea y de quien sea. Eso sí en nombre de la Gran
Cultura, de Grandes Valores, de Grandes Palabras. Se
trata de echar mano del cine y de otros medios,
aparatos, dispositivos, instancias de poder, saber,
conocer, representar, seducir, encantar... para
tratar dar gato por liebre de la mejor manera.
La película con el pesado y embozado de Mortensen me
recordó a Alatriste-Pérez Reverte en su tertulia en
El Gijón, dando lecciones a todo el mundo (pero
haciendo como que no quiere darlas, como en sus
artículos) y dejando a los verdaderos poderes
político-mediáticos fácticos, (que ganan con todo
tipo de poderes, que los tienen en cartera, emplean,
promocionan, hacen académicos y dan todo tipo de
distinciones. Lo que no sucede con otros que tienen
iguales o mayores méritos que ellos) completamente
impunes y a pesar de sus muy graves fechorías, de
los peores juegos sucios que vienen empleando.
En el cine español sobra tanta politiqueria,
partidismo, clientelismo, amiguismo, pretenciosidad,
prepotencia, chulería, mediocridad, sobran tantas
subvenciones, intervencionismo y falta humildad,
juego y competencia limpios, trabajo duro, rigor,
calidad, deontología profesional, organización
empresarial e industrial, buenas historias que nos
enriquezcan en el fondo y la forma, y que se cuenten
bien. ¡Menos dependencia y proteccionismo del Estado
y mas honradez, competencia, rigor, creación y juego
limpio en el mercado!.
En la actualidad, en los países occidentales mas
desarrollados se esta dando un fuerte debate
filosófico, intelectual, cultural y social sobre el
progreso y la modernización, sobre los valores (de
ayer, de hoy, de siempre: valores clásicos que nos
enriquecen humana y espiritualmente, individual,
grupal y socialmente), sobre los principios que se
quieren encarnar, socializar, institucionalizar,
referenciar y divulgar, que se quieren proponer y
defender no solo en la ideología proclamada sino
también en la practica real.
El cine y otras instancias encarnadoras y
socializadoras de modos y modas, de códigos,
símbolos, iconos, valores, representaciones,
imaginarios, actitudes y comportamientos forman
parte también de este necesario debate y que en
España no esta teniendo lugar.
|