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Un libro es la mejor entrada al conocimiento de la
historia de un pueblo, de sus gentes, de sus cosas, de
sus logros y sus fracasos más sonados. Un libro sobre
Avilés es, sin duda, la mejor manera de conocer la larga
historia de la Villa. Y para saber cómo fue posible esa
historia, quiénes la hicieron posible y como se
desarrolló. El interés especial del libro de que ahora
nos ocupamos, y de su autor a quien entrevistamos, se
acrecienta cuando tomamos en consideración el hecho de
que el puerto de Avilés ha sido históricamente la punta
de lanza del progreso de nuestra historia y de nuestra
economía. Y más, aun, si quien lo escribe es un
compañero-amigo. Bueno, pues este es el caso que nos
ocupa hoy. El libro es, en fin, “El Puerto de Avilés”.
Su autor, José Martínez. Lo edita Ediciones Azucel, la
editora avilesina de más solera. Lo patrocinan, la
Autoridad Portuaria de Avilés, el Gobierno del
Principado de Asturias y el organismo Puertos del
Estado. Es, en fin, un libro que por sus especiales
características tanto editoriales como de contenido
informativo, marcan un hito en la crónica de la
actividad del objeto que trata: el puerto de Avilés. Y,
en definitiva, establecerá un antes y un después a la
hora de establecer datos y detalles de la actividad y la
historia de dicho puerto.
Se trata de un libro materialmente presentado en gran
formato (31x24,5 cm), con esmerada encuadernación,
sobrecubierta a color y barnizada, color en sus páginas
interiores, de más de doscientas páginas profusamente
ilustradas con fotografías, planos, mapas y dibujos de
gran calidad e interés para el lector. Los gráficos
proceden de los archivos siguientes: del propio autor
del libro, la Autoridad Portuaria de Avilés, Cofradía de
Pescadores Virgen de las Mareas, Arnaud Späni, Celso
Díaz Villalón y Félix González. La maquetación es de
AZUCEL Digital, sobre un diseño del propio autor de los
textos, José Martínez. Impreso en Gráficas Summa, tiene
por ISBN :84-96175-06-5, y depósito legal AS:1.516-2005.
(Estos datos pertenecen a su primera edición en abril
del año 2005).
Sin duda, “El Puerto de Avilés” merece la enhorabuena de
los interesados en asuntos portuarios e históricos
relacionados con la Villa del Adelantado y de Asturias.
Y desde aquí la enviamos a dos personas que han sido
puntales en su aparición: el autor, nuestro compañero
José Martínez, y el actual Presidente de la Autoridad
Portuaria, Manuel Ponga. Hablar en Avilés de ambos, es
redundar en lo sabido. De Manolo Ponga, recordar
simplemente que fue alcalde de la Villa desde el año 79
hasta finales de los ochenta, cuando pasó a ocupar la
Delegación del Gobierno de Asturias; hasta que recaló en
el absorbente mundo del Puerto, presidencia que ocupa en
la actualidad, y bajo cuyo mandato se han desarrollado
obras de gran interés tanto en el puerto mismo, como en
las márgenes de la Ría que han devuelto a estas el
contacto histórico que los avilesinos vivían desde
siempre con su ría, en torno a ella. José Martínez, Pepe
Martínez para casi todos, es un periodista que ha
trabajado en diversos medios informativos, entre los
cuales citamos los diarios “La Voz de Avilés”, “Noticias
Médicas”, “Nivel”, o más recientemente “La Nueva
España”. También trabajó en audiovisuales, como las
televisiones “Canal 6” o Popular TV Asturias, siendo en
ambas jefe de servicios informativos. José Martínez,
además, ha sido concejal de cultura y vicealcalde de la
Villa en su etapa política, allá por finales de los
setenta y los ochenta. Fue desde su origen como
periódico impreso, colaborador de “El Parche”, siéndolo
también desde el inicio en su etapa en la red como “El
ParcheDigital”. Ha escrito diez libros, con títulos como
“Avilés: un puerto para una ciudad”, “Cien años de la
historia de Avilés (Centenario de la Cámara de
Comercio)”, “Cinco municipios en busca de la comarca”,
“Inicios del movimiento obrero y sindical”, “La
filatelia en Avilés”, o “Baldajos. Biografía”; así como
títulos de creación puramente literaria, tales como “Tú
serás mi último fracaso”. Y participó en trabajos
colectivos, como “El Centauro. Una muestra de la
narrativa en Asturias”, o “Avilés XX. El siglo que
vivimos”. En palabras del Presidente del Principado,
Vicente Álvarez Areces, incluidas en la “Presentación”
del libro, dice éste del autor que “consigue recrear ese
pasado y trazar las coordenadas de la actualidad;
consigue también, al hilo del puerto, documentar la
evolución económica e histórica del municipio avilesino
y de Asturias: una obra, en suma, importante y necesaria
para saber más acerca de nuestra tierra, para comprender
mejor nuestro presente y nuestras posibilidades de
futuro”.
Hemos querido hablar con José Martínez de los pormenores
y pormayores de este hijo suyo que ahora ve la luz bajo
la mirada atenta de sus lectores presentes y futuros.
Esta es la conversación…
-En las páginas previas a tu aportación al contenido del
libro (mayoritaria, claro está, como tal autor), en el
“saluda” el Presidente de la Autoridad Portuaria, se
dice que “no hemos querido que fuera un texto técnico…
(…) … “pretendíamos en esta ocasión que tuviera un
carácter más técnico, más cercano, más periodístico...”
o incluso que el libro ha pretendido hacer “el
seguimiento de la historia” del puerto… Más adelante,
en la introducción, el Director de la Autoridad
Portuaria habla de “ordenar la información existente
sobre el Puerto de Avilés”. Desde tu perspectiva
privilegiada, como lo es la que te otorga ser su autor,
¿podrías decirnos cuál ha sido tu trabajo en este libro,
cuáles sus principio de partida y cuáles los fines a
conseguir con su elaboración?
Bien, la intención era contar la historia milenaria del
puerto avilesino, el más importante de Asturias hasta,
al menos, el siglo XVIII. Pero no de una manera
exhaustiva ni tampoco haciendo especial hincapié en sus
aspectos técnicos y de obras. Para ello, y con la
pretensión de que fuese ameno, decidí no contar esta
historia de forma lineal, sino abordándola
temáticamente. Así se va conociendo la historia
portuaria en doce capítulos y cada uno de ellos dedicado
a la geografía de la ría, los orígenes
portuarios, su papel como puerto de Asturias, la
emigración, el nacimiento del puerto moderno, el carbón,
la creación de la Junta de Obras, la siderurgia, los
diferentes planes de actuación y obras, la pesca, los
nuevos retos y las personas.
-¿Estamos ante un libro de fácil lectura incluso para
quien no esté acostumbrado a la terminología de técnicas
portuarias, es decir para quienes se aproximan a él con
la simple curiosidad que les da el hecho de ser
avilesinos, o asturianos, pero que no conoce de primera
mano los intríngulis de las actividades de un puerto
que, como dice el presidente del gobierno regional en su
“presentación” del libro, es “uno de los más importantes
de la cornisa cantábrica durante siglos”…?
Yo procuré en todo momento huir de los tecnicismos y del
argot portuario y hacer un relato fluido y de fácil
asimilación, un poco poniendo en práctica la técnica
periodística de informar con claridad. Y efectivamente,
como señaló Vicente Álvarez Areces, Presidente del
Gobierno del Principado, el puerto de Avilés, que fue
quien originó y determino el papel de la ciudad, fue
desde la monarquía asturiana el primer puerto de la
región, especializado como baluarte defensivo de Oviedo
y proveedor de la capital. En la Edad media ya tenía
proyección internacional al formar parte de la Hermandad
de las Ocho Villas, integrada por los puertos de Bayona
(Francia), Fuenterrabía, Bilbao, Santander, Avilés,
Ribadeo, La Coruña y Bayona (de Galicia). Como uno de
los más importantes de la cornisa cantábrica comerciaba
con Francia, Flandes e Inglaterra. También disponía de
un alfolí (almacén de sal) dependiente de la corona de
Castilla y que centralizaba este comercio, vital en
aquellos tiempos. Y a partir del siglo XVI, en 1592, el
puerto avilesino consigue autorización para comerciar
con productos originarios de América, cuya exclusiva
tenía hasta entonces Sevilla.
-Este libro abarca todos los aspectos relevantes para un
conocimiento ajustado del puerto avilesino: geográficos,
históricos, sociológicos, económicos, políticos,
humanos…
Sí, eso intenta. Pero también sirve para comprender el
papel de la ciudad, del municipio. Como dije antes,
Avilés no sería lo que es, ahora y antes, sin el puerto.
Éste ha condicionado siempre el desarrollo y las
actividades del concejo. En ese sentido, el puerto es
siempre antes que la ciudad. Y lo más curioso es que
está relación no se ha visto reflejada en el desarrollo
urbanístico ni en el ordenamiento del territorio
avilesino. De hecho, podemos decir que Avilés ha vivido
de espaldas a la mar. La ciudad ha crecido sin tener
demasiado en cuenta a su ría, apartándose de ella.
Primero, al estar encerrada en su muralla; más tarde, al
crecer sin cuidar ni propiciar una fachada marítima.
-La historia del puerto, y en palabras de Antonio
Navarro en la introducción, va entrelazada con la de la
región asturiana, y, claro está, con la de sus
habitantes… ¿Qué papel se puede decir que ha
representado el puerto avilesino a lo largo de los
siglos en la historia de Asturias y muy especialmente en
la de Avilés?
En parte esto ya está contestado anteriormente al
afirmar que Avilés ha sido el puerto de Asturias,
proveedor de la capital y del resto de la región, e
incluso de más allá del Pajares, especialmente de las
tierras leonesas. La economía de Asturias va ligada en
gran parte a las actividades portuarias: de la sal al
carbón, pasando por la siderurgia y por la pesca, sin
olvidar la emigración. En todos estos aspectos el puerto
ha jugado un papel fundamental.
-Dices al principio casi del libro que el puerto
avilesino es el resultado de la transformación por el
hombre del medio natural…, y añades un poco más adelante
que es “un puerto que revela la lucha constante de sus
pobladores para mantener navegable la ría y útil el
puerto, tal y como se demuestra desde los primeros
documentos históricos que se conservan”… ¿Ha sido
titánica esa lucha, o sencilla y en que medida lo ha
sido…?
Ha sido una lucha importante y continua. El puerto de
Avilés es un puerto de ría y barra. A él confluyen
varios rías de su cuenca (Tuluergo, Alvares, Raíces,
Molleda, Magdalena, Vioño…) que arrastran aluviones que
son depositados en el fondo y que van disminuyendo el
calado navegable de la ría. Si al principio eso no tenía
demasiada importancia, pues las embarcaciones eran de
muy pequeño calado, según iban aumentando de tamaño y de
capacidad de carga comenzaron los problemas.
Aterramientos, meandros… hicieron la ría de difícil
navegación. Por eso, y se tiene documentación desde los
tiempos de los reyes Católicos, la lucha por recuperar
calados y fijar cauces ha sido una constante. Hasta que
en el siglo XIX se construye el puerto moderno,
fundamentalmente la dársena de San Juan y el canal de
entrada. Desde finales de ese siglo hasta ahora, grandes
obras para hacer el puerto: muelles de Raíces, dársena
de San Agustín, canal de Pedro Menéndez, ensanche de la
bocana en los años 670 del pasado siglo, nuevos muelles
también en Raíces, muelles pesqueros…Hasta conseguir en
la actualidad calados de doce metros en marea baja
equinoccial, con lo cual pueden entrar y atracar buques
capaces de atravesar el canal de Panamá, que es el
estándar de capacidad de un puerto. La última, por
ahora, de esa lucha contra la naturaleza es la reciente
construcción del dique de contención de arenas en la
margen izquierda de la bocana, en la playa de San Juan.
-¿Cuáles son los orígenes históricos del puerto
avilesino, que habrán de venir condicionados, suponemos,
en gran medida (y desde una observación puramente física
y aproximativa) por su situación y su configuración
geológica privilegiada…?
La ría avilesina esta formada por la desembocadura de
varios ríos menores que la forman hasta llegar a la
llamada fosa de Avilés, el elemento tectónico más
importante y singular, consistente en una dovela hundida
bordeada por una serie de fallas que ocasionaron el
conocido cañón submarino de Avilés y que según varios
autores es el mayor del mundo. Esta profunda hendidura
en la costa crea un puerto de abrigo que sin duda sería
utilizado ya en tiempos de los romanos.
-¿Qué papel tiene el Fuero de Avilés en la historia del
Puerto, si lo tiene?
-Bueno, más bien es el puerto el que juega un papel en
el Fuero de Avilés… Hay que tener siempre en cuenta el
hecho de que en Asturias, por aquellos tiempos, sólo
existían dos asentamientos urbanos: el de Oviedo, la
capital, y el de Avilés. El puerto avilesino era
fundamental para el comercio de Asturias y la
subsistencia de su capital. En 1155 el emperador Alfonso
VII otorgaba a la villa un ordenamiento jurídico que
confirmaba el fuero que ya había concedido Alfonso VI
(1065-1109) y por el que le concedía la categoría de
villa del Rey, en reconocimiento de su importancia
comercial que, como hemos explicado, provenía
fundamentalmente de su puerto. En el Fuero se establecen
los derechos de los habitantes avilesinos y ciertas
libertades mercantiles (Hombres pobladores de Abiliés
no den portazgo ni ribaje desde la mar hasta León),
lo que más o menos es el territorio de influencia (hinterland)
del puerto.
-Seguro que nuestro puerto fue durante muchos siglos “el
puerto” por excelencia de Asturias… pero, ¿se puede
igualmente mantener -y con qué fundamentos históricos-
que fue el avilesino uno de los puertos (o “el” puerto)
de Castilla a lo largo de muchos siglos? En definitiva,
que papel (a la luz de la documentación histórica
existente y conocida) jugó el puerto de Avilés en la
economía castellana primero y española después?
Bien, ya hemos comentado que formaba parte de la
Hermandad de las Ocho Villas… Y que era la entrada
natural de mercancías para toda Asturias y para buena
parte de Castilla, especialmente para León… Hay
documentación sobre, por ejemplo, la relación comercial
vía marítima entablada con La Rochelle, en Francia. Del
puerto local salían materias primas como el lino y la
lana, y se importaban esos productos ya manufacturados,
convertidos en telas (telas francesas) de gran
aceptación. También se negociaba con maderas y vinos.
Toda la Bretaña francesa era objeto de ese comercio, lo
mismo que Flandes, de donde provenían las conocidas como
sábanas holandesas, muy apreciadas. Ya prefiguraban esos
intercambios una constante de la comarca: el predominio
de la fabricación de materias primas sobre los
transformados, de mayor valor añadido. Una constante
hasta nuestros días
-¿Qué papel juega el comercio de la sal en la historia
del puerto avilesino durante la edad media?
A este respecto, el cronista oficial de la villa, Justo
Ureña, gusta de afirmar que la sal era entonces como el
petróleo hoy… Por eso el poseer unos almacenes de sal,
unos alfolíes, era muy importante, ya que era un
producto base en la economía de aquellos tiempos. Al
principio la sal era obtenida aquí por procedimientos de
evaporación, tanto en estanques como en calderas. Pero
cuando este comercio se intensifica se importan por el
puerto grandes cantidades de sal procedentes de Francia
(La Rochelle y Nantes), de Portugal (Aveiro, Alcácer do
Sal y Faro), así como el sur peninsular, de Cádiz. Esta
sal era utilizada pero también reexportada y su comercio
constituía una importantísima fuente de ingresos, al
mismo tiempo que su fiscalidad era básica para el
sostenimiento de la corona.
-¿Y el carbón, qué papel juega? ¿Y, también, cuál la
implantación en la comarca de la Real Compañía Asturiana
de Minas?
El carbón, como es bien sabido, determinó el desarrollo
de la economía asturiana desde el siglo XIX hasta bien
entrado el XX… Fue el elemento dinamizador también de
los puertos asturianos, pues que el obtenido en las
Cuencas había que exportarlo por mar. De ahí el
nacimiento del puerto moderno, cuya primera fase, la
dársena sur de San Juan de Nieva, entra en servicio en
septiembre de 1893. Eso se logró por la imperiosa
necesidad de “sacar“ el carbón, una vez que ya teníamos
el ferrocarril para acercar la materia desde el centro.
Algo parecido le pasó a Gijón, que también tuvo que
efectuar obras de mejora y modernización, o a San
Esteban de Pravia, cuyo puerto eminentemente carbonero
desaparece una vez que acaba el carbón. Y, bien… De la
real Compañía Asturiana de Minas, hoy Asturiana de Zinc,
se puede decir que no fue fundamental, como el carbón,
aunque sí importante. Prueba de ello, es que es el
usuario portuario más antiguo y que, aun al día de hoy,
sigue usando el puerto y es uno de los clientes
principales.
-¿Y el tráfico de productos ultramarinos, con el fin del
monopolio del que gozaba el puerto de Sevilla?
Pues revitalizó el puerto y ese tipo de comercio, sobre
todo a partir del siglo XVIII, con el fenómeno de la
emigración, especialmente a Cuba, ya que de la América
se traían bastantes mercancías… esas mercancías llamadas
ultramarinos y coloniales.
-¿Fue el de Avilés un puerto no solamente de entrada y
salida de mercancías, sino también un puerto de interés
militar…?
En sus principios, si. Cuando era el baluarte defensivo
de los posibles ataques e invasiones por mar. En el
peñón de Raíces estaba ubicado el castillo de Gauzón,
defensa estratégica de la ría (en aquellos tiempos
estaba situado al borde del mar) para defenderla de
incursiones de normandos y musulmanes, principalmente.
Hay que recordar que el alfoz avilesino comprendía los
territorios situados desde el río Aboño hasta el Nalón.
Y precisamente fue en este castillo donde se fabricó en
908 la Cruz de la Victoria, tal como aparece en
inscripción grabada al dorso. Posteriormente, existió
otra fortaleza, siglos XV al XVIII, a la entrada del
puerto, la llamada torre de san Juan de Nieva, y que en
el año 1762 tomaron los ingleses. Se cree que los
cañones situados hoy junto a la estatua de Pedro
Menéndez, en el parque del Muelle, proceden de allí.
-¿Y ha sido el nuestro también un puerto de
significación en la historia por su importancia en el
embarque de población rumbo a la emigración? ¿Ha sido,
en fin, un puerto de salida de material humano?
Si una de las características fundamentales de la
economía asturiana la representa el carbón, otra es la
emigración. En cien años, los comprendidos entre 1830 y
1930, más de 300.000 asturianos se fueron para tierras
americanas en busca de fortuna o, cuando menos, de una
vida mejor. Un fenómeno de raíces económicas, ante la
escasez de recursos, la disminución de las propiedades
agrícolas por las herencias, y la presión demográfica. Y
como para irse a América había que hacerlo
irremediablemente en barco, Avilés se convirtió en
puerto especializado en ese tráfico. Había una quincena
de buques de armadores avilesinos (José garcía San
Miguel, Francisco Manuel Graíño y otros) que hacían la
carrera de las Américas...
-Hemos hablado del puerto histórico, del puerto
medieval, de él muy fundamentalmente… ¿Cuándo se puede
decir que nace el puerto moderno de Avilés, y cómo se
produce desde todos los puntos de vista (político y
económico) este cambio fundamental en sus
características?
Nace, como ya lo señalamos, en el siglo XIX, después de
muchos avatares, ante la necesidad de adaptarse a las
exigencias de la industria del carbón y ante la
urgentísima necesidad de obras para que la ría y muelles
no quedasen impracticables por los aterramientos y la
falta de fijación de un cauce o canal en adecuadas
condiciones. El primer proyecto es de 1858 y se consigue
por varias circunstancias, desde la visita de la reina
Isabel II hasta al presión de los empresarios
carboneros. Las obras, y sus avatares, duraron más de
medio siglo. Pero, con luz eléctrica y ferrocarril, y
una clase política local activa en Madrid se consiguió.
Era una última oportunidad para que Avilés cogiese el
tren de la modernidad.
-Aunque pueda resultar algo frívolo atribuir este tipo
de hechos a momentos y a personas concretas... ¿existen
algunos hitos y algunos nombres especialmente
trascendentes y destacables en torno al nacimiento del
moderno puerto avilesino?
No, no me parece frívolo reconocer el trabajo de las
personas que lo merecen, aunque aquí en Avilés somos muy
poco dados a los reconocimientos, aunque sí existían y
existen capillitas de amigos que se feliciten entre
ellos, una especie de cofradía de bombos mutuos nada
recomendables. Si, en este caso del puerto moderno,
queremos destacar a alguien, creo que lo merecen dos
personas: Estanislao Suárez Inclán (1822-1890),
avilesino diputado liberal elegido en 13 ocasiones y que
fue Ministro de Ultramar, y cuyas gestiones fueron
decisivas para que el proyecto saliera adelante. Y el
diputado a Cortes, también avilesino, Julián garcía San
Miguel, que fue Ministro de Gracia y Justicia. Y cuya
familia tenía importantes negocios, algunos navieros, en
la villa y que consiguió que las obras fueran declaradas
de utilidad pública y, por lo tanto, el Ayuntamiento no
fuera obligado a pagar la mitad de los costes a los que
se había comprometido.
-¿Cómo nace la Junta de Obras del Puerto? ¿Qué papel
juega el movimiento sindical en esta etapa de la
historia portuaria, en especial el Sindicato Minero?
El Sindicato Minero, que dirigía Carlos Larrañaga, fue
el “amo” del puerto desde su puesta en marcha a finales
del XIX hasta, al menos, 1915, en que nace la Junta de
Obras del Puerto y que recobró la dirección de las
instalaciones portuarias, algo que se reclamaba desde el
Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, que estimaban que
el Sindicato Minero, compuesto por las principales
empresas carboneras asturianas, velaba más por sus
propios intereses que por los generales portuarios.
-Y, yendo ya a tu trabajo, a la realización y redacción
del libro…¿ha sido éste uno de los que se consideran
como de factura difícil?
No especialmente. Si acaso, laborioso. Y laborioso en el
sentido de tener que manejar muchos archivos y
documentación existentes en la Autoridad Portuaria para
intentar averiguar cuestiones novedosas, como
precisamente el papel del Sindicato Minero o los
proyectos del que fuera Presidente de la JOP, presidente
de la Cámara de Comercio y responsable de la real
Compañía Asturiana, Juan Sitges, y sus entrevistas con
Franco para intentar conseguir el gran puerto con el que
soñaba. También hubo que manejar archivos fotográficos
para poder ofrecer una abundante documentación gráfica.
-¿Este libro hace entre los tuyos el número…?
-Hace un número redondo, el diez… Y precisamente, se da
la causalidad que el primero de los que publiqué también
hacía referencia al puerto y su relación con Avilés, lo
que me daba pie para hablar de los primeros periódicos
locales o de la convulsión social causada por los miles
de hombres que vinieron a trabajar a Ensidesa...
-Es de destacar el abundante y rico material gráfico con
que cuenta el libro… Algunos documentos históricos y
fotografías además de curiosas e interesantes, quizás
sean prácticamente desconocidas hasta ahora para el gran
público, ¿no es así?
Algunos, pero pocos. Y respecto a esto, decir que es una
lástima que en Avilés no exista un archivo municipal de
la fotografía, que bien pudiera estar vinculado al
Archivo Histórico. Y que recuperase todo el material
documental gráfico existente... y que, lamentablemente
con el paso del tiempo, va destruyéndose o
desapareciendo.
-Hay uno de entre esos documentos gráficos que al
parecer tiene su anécdota, y me refiero al plano general
del puerto hecho en el año 23, y “corregido” en el 38…
Sí, es muy interesante. Es el Plano General del Puerto y
Ría de Avilés aprobado en septiembre de 1923 y que ya
preveía obras de gran importancia para el puerto, como
canalizaciones de la ría, obras en el playón de Raíces,
ensanche de la bocana o espigones de contención a la
entrada. La anécdota (por llamarla de alguna manera
suave) es que en el mismo plano, y sin recato alguno, lo
hacen suyo de nuevo en el puerto las autoridades tras la
Guerra Civil, volviéndolo a firmas en “Avilés enero de
1938. II año triunfal”…
-También se publican documentos como ciertos anuncios
de prensa interesantes y curiosos, como por ejemplo el
de la página 60… o incluso el de la siguiente… que
revelan muchos datos sobre la importancia del puerto y
la vida que se movía en su torno, sobre todo en esa
época de emigración a las Américas, en pleno siglo XIX y
principios del XX…
Sí, efectivamente, así es. Y son anuncios publicados en
los periódicos de la época. Y uno de ellos, en “El eco
de Avilés” y que ahora nos sirven para saber cómo se
hacían los viajes de emigrantes a las Américas, en qué
barcos, en qué condiciones y a qué precio, etc.
-Ya al final del libro, últimas líneas, destacas que “ni
presidentes ni directores han sido nunca mujeres”.
¿Veremos una mujer pronto al frente del puerto de
Avilés, como ya se ha dado el caso de alguna política
nacional actual que hizo sus inicios de carrera en una
autoridad portuaria española?
Bueno… Eso pregúntaselo a las autoridades competentes.
Pero no es descabellado suponer que pronto sucederá. Al
menos, en la Autoridad Portuaria de Avilés ya hay varios
cargos técnicos de alto nivel ocupados por mujeres, sí.
-Una lista larga de Presidentes del puerto, se publica
al final del libro; una relación que va desde el
primero, Balsera, hasta el actual Ponga. ¿Veintidós
nombres para la historia de la Villa y de la economía
asturiana?
En gran parte, sí. Pero también, y según las épocas, una
relación de la burguesía comercial y económica de
Avilés, primero, de técnicos de alto nivel, después, y
últimamente de cargos relacionados con la política
municipal.
-¿Qué futuro le espera al puerto de Avilés, (aunque las
profecías no sean el fuerte de un periodista) y cómo
habrá de ser ese futuro? Y, sobre todo, ¿cuál ha de ser
el papel que debe jugar el puerto avilesino en la vida
asturiana… pero sobremanera en la avilesina?
El puerto de Avilés es un puerto casi hecho. Le falta
crecer por su margen derecha, tal y como está
proyectado. Bajo lo que ahora son canteras de El
Estrellín habrá en un futuro próximo nuevos muelles y
nuevas superficies de depósito y de almacenamiento.
También en la dársena de San Agustín habrá
transformaciones en el sentido de hacer un puerto
deportivo. Y, sobremanera, se consolidará la tendencia
de alejar el puerto de la ciudad (algo que esta pasando
en todos los puertos de todos los países) para que ésta,
la ciudad, reconquiste territorios. Una tendencia, ésta,
que el actual presidente, Manuel Ponga, que antes fue
Alcalde de la Villa de Avilés, comprende y propicia muy
bien...
(Finalizamos la
entrevista con una recomendación sincera de que quienes
quieran conocer más y mejor a esta comarca, a Avilés y a
su economía y la de la región asturiana, se acerquen a
las páginas de este hermoso libro sobre el Puerto de
Avilés.
Dejamos al autor de “El Puerto de Avilés”, nuestro
compañero en esa santa casa de todos que es el semanario
El ParcheDigital, José Martínez Álvarez, más
universalmente conocido como Pepe Martínez, en y con sus
cosas, con su trabajo... que es precisamente el que da
como fruto libros como el que ahora reseñamos y sobre el
cual hemos hablado con el propio autor. Hemos de
repetirlo una vez más hoy, se trata este lujoso libro de
un acto importante de avilesinismo y de asturianía
digno de destacar. Algo de lo que, por cierto, estamos
más que necesitados, por ver si de una vez por todas
nuestra región y nuestra ciudad-Villa consigue romper
las barreras (políticas y sociológicas) que en los
últimos tiempos han restado dinamismo a su desarrollo
humano y económico).

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