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Como
reza el dicho: 'Per Sant Joan, bacores' ('Por San Juan,
breva'). Vaya que si. En el campo ilicitano las he visto
con muy buena pinta. Pero también hay más cosas como
hogueras, magia, ritos, fuego, noche más corta del año,
agua de manguerazo o 'banyà'. El 21 de junio empezó
oficialmente el verano. Fue éste el día central del
solsticio estival, cuando los rayos solares caen más
directamente. Prosigue la época de bautizos y apenas
comuniones -tras las procesiones de Corpus y Sagrado
Corazón, éstas cada vez con mayor auge- y bodas tanto
por lo eclesiástico como por lo judicial. Una temporada
‘alta’ en celebraciones que tuvo su esplendor el día 24,
festividad de San Juan Bautista, con 'fogueres' en el
Raval, de cuyo barrio es patrón. El día solar más largo
y su noche más corta de cada año, el 24 de junio,
onomástica de los juanes y/o juanes bautistas se celebró
especialmente en la barriada del Raval -Arrabal de San
Juan o antiguo de La Morería- donde en el solar junto a
la iglesia a nombre del santo -antaño mezquita y
universidad islámica según crónicas- se plantan al
estilo sureño -es decir, de Alicante, Sant Joan, Sant
Vicent, etc.- monumentales hogueras artesanales. Suelen
ser dos y de ellas destaca la infantil. Artistas de
Valencia y de Torrellano como Miguel Delegido y J.
Fructuoso suelen ser sus creadores. Una buena crítica
fogueril la de aquel, aludiendo a la publicidad
engañosa, al deporte y el Elche C.F. con el título 'Los
que nos la dan con queso'.
Además se llevaron a cabo otros actos por las entidades
del barrio 'ravaler' Asociación de Vecinos, Comisión de
Fiestas o Peña Deportiva y Cultural. Actividades como la
elección de Reinas y Damas -recientemente celebrada-,
juegos, demostración de bolillos -que reunió a muchos
curiosos- o torneos diversos. Podemos decir que es un
barrio activo y participativo. No solo se plantan y
queman hogueras, que van en aumento. Cada año acude más
público incluso en domingo. Antes, muchos se iban a
Alicante. Hoy, acuden a nuestras hogueras del Raval, y a
darse después un buen remojón a golpe de manguerazo
bomberil. Es la 'banyà' que tanto agrada a un sector del
pueblo allí concurrido, especialmente a los jóvenes que
disfrutan pidiendo agua a los agentes del Cuerpo de
Bomberos. Otros se reunieron en campos y playas haciendo
hogueras, quemando lo viejo para ahuyentar las malas
energías y renovarse, purificarse, limpiarse,
regenerarse. De ahí que San Juan sea noche mágica y
ritual. El rito purificador del fuego junto a la
renovación por el agua posterior -simbólicamente,
'bautismo'- tan ancestral como la limpieza que Juan
realizaba en las gentes por el agua bautismal que,
existen creencias que aseguran el inicio del año
realmente esa noche.
Si es
así, espero que todos nuestras problemas se esfumen, se
cierren ciclos y crisis, comenzando una nueva etapa
mejor. '¡Vixca Sant Joan!'.
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