|
Una paradoja de la
adhesión de Rumanía y Bulgaria ha sido la creación
de un grupo político de extrema derecha en el
Parlamento europeo: Identidad, Tradición y
Soberanía. La Cámara lo permite con un mínimo de 19
diputados de 6 países diferentes.
El alza de la
ultraderecha europea gana así financiación y peso
político. Este grupo se manifiesta como el partido
de los xenófobos, los homófobos y los antisemitas.
Así, uno de sus representantes, el búlgaro
Stoyanov, del partido Attack, al toparse
en los pasillos con la belleza de una colega
parlamentaria, Ãtera, húngara y gitana, adujo
que en su país "puedes incluso comprar una para
casarte de 12 o 13 años. Las mejores son,
desgraciadamente, demasiado caras, ¡hasta 5.000 por
cabeza!», publicado en un correo electrónico que
provocó polémica en el Pleno de la Cámara.
El partido más poderoso
del grupo es el Frente Nacional de Le Pen,
que pone como presidente a Gollnisch
(profesor universitario de Japonés, en el que
concurre curiosamente su origen judío y estar
procesado por negación del holocausto).
El segundo será Claeys,
del partido separatista flamenco Vlaams
Belang, heredero del Vlaams Blok (que
disolvió el Tribunal Supremo belga por racista). El
tercero es Mihaescu, del ultranacionalista
Partido de la Gran Rumanía, obra del violento
Vadim Tudor.
Otros miembros son
Alessandra, nieta de Mussolini, Molder,
ideólogo del partido del austriaco Jorg Haider,
y el mismo Le Pen, acompañado por su
inseparable hija y sucesora. No hay españoles ni
partido homologado, pero haberlos haylos.
Al igual que con los
vuelos de la CIA no debemos mirar a otro
lado. Estos personajes no son unos locos (o, al
menos, no todos).
Representan a una minoría parlamentaria que se
aprovecha de las inseguridades de una Europa abierta
en lo económico y en lo social. Hitler no
habría llegado al poder sin el apoyo de mucha gente
razonable que prefirió ese mirar para otro lado, que
tanto denunció Bertolt Brecht.
No cabe permitirse la
ingenuidad de ignorar quién es quién en esta Europa
en la que hay votos del miedo que se pueden
convertir en una marea de odio y de terror.
|