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La prisa y la libertad de prensa


¿Qué tiene que ver el andar más o menos apurado con la libertad de prensa? Pues nada de nada, escrito así... Pero si escriben prisa con mayúsculas, la cosa cambia, y bastante. Verán. Un aspirante a periodista me ha preguntado hace días qué era para mí eso de la libertad de prensa, a fin de cuentas. Me pareció que no era cosa de ponerse importante con tal disculpa . Y, como quiera que de las historias se puede extraer siempre una moraleja (con minúscula, que es lo que es, moraleja, y no va por nadie...) ya uno va teniendo esa edad que se considera suficiente para contestar al osado preguntante con ejemplarizantes historias, pues... le conté una historia, claro, faltaría más.  Esta misma historia (lean, lean) que habla de la prisa y de esa libertad de expresión. Y que aquí abajo comienza ahora...

Fue en agosto del 98, estaba yo de charleta en una casa del concejo de Cudillero con AGS, un destacado líder del PSOE. Estábamos (y digo estábamos, que estas cosas nunca se sabe...) en plena movida borreliana, a pocos meses de la victoria de José Borrel en aquella especie de primarias que el aparato felipista se sacó de la manga para legitimar al bueno de Joaquín Almunia en su cargo y su candidatura. Y para mandarle después (hay que decirlo todo) envuelto en celofán rumbo al matadero-encuentro electoral con un Aznar entonces arrollante. Hablábamos mi amigo y yo de las posibilidades reales del ex ministro de obras públicas, el hijo del panadero de su pueblo leridano.

 “Pero... ¿le apoyará el país?”, me dijo AGS, de repente... La lengua hablada, no entiende de mayúsculas ni minúsculas, y yo supuse que él se refería al país, a España, vaya, a los españoles. Le dije que creía que sí, que eso parecía, y que las encuestas, lo actos públicos, las conversaciones... todo apuntaba a que Borrell era un candidato con tirón, honrado, con ideas y capaz de ganarse a la gente en una campaña... 

“No, no; pero yo digo El País, el periódico...”, me aclaró AGS. No salí yo y en un rato de mi asombro. Por un momento, me sentí gusano: parecía ser más importante allí y para gente de izquierdas (y digo de izquierdas, y no sólo del PSOE), el apoyo de un grupo empresarial, un conglomerado de negocios... que el apoyo de los españoles. Bueno, así son las cosas a veces en esto de la política.

Lo cierto es que, y como es sabido, Borrel les duró un año a los lobos del felipismo, lo despedazaron a dentelladas, y lo remataron a arcabuzazos de auténtico “fuego amigo”. Y PRISA volvió a dominar en el partido. PRISA, con la caída de Borrell, volvió de nuevo a  campar sin sus respetos por los territorios del partido de la izquierda española entonces en la santa oposición pero con espíritu de ser gobierno.

Uno, cuando oye que alguien dice eso de que El País y la SER “son del PSOE”, se pregunta triste y quejumbroso (izquierda llorona al fin) si  -mucho peor aun-  no sigue tal cosa siendo exactamente al revés. Es decir, si no es aun el partido de Pablo Iglesias, Vera (Jaime, claro) y otros (malgré lui, malgré tout)... el que realmente “es de PRISA”. Las otrora moquetas de Gobelas y las de Torre Picasso, si hablaran, lo harían de cientos de conversaciones impías y nada sanas, ni por supuesto memorables. Memorables sin sonrojo, claro está.

PRISA de Polanco (siempre habrá un Polanco) tiene: de siempre a FG en todas partes... ahora a ZP en Moncloa... a LG (ya saben, López Garrido) en la carrera de san jerónimo, parando balones y en plan defensa leñero... y, organizándolo todo, ese perfecto jabalí shakesperiano (Ricardo III, véase) que es Rubalcaba, otra vez en el gobierno de la nación, interior por más señas, como peón de brega y chico para todo y metido en todo y como siempre.

Con esos elementos de juego circulando sueltos por ahí, la praxis política, está asegurada. Y si no, llamamos otra vez a Vera (no Don Jaime, sino esta vez Rafael, el condenado yerno del ferretero prodigioso).  La praxis, porque la teoría política... la suministra en papel El País de la PRISA de Polanco y Cebrián, y la difunde por todo el reino la SER, Canal Plus y Localia... acompañados de Tele 5, TVE y Radio Nacional... Y que viva la independencia de la prensa española. ¡Qué panorama para los que no somos lobby!... sino nada más que  residuos sentimentales y apócrifos de la izquierda, o -mucho peor aun- simples periodistas de a pie. Un asquito, oiga.

Mas, algo está ya muy claro en todo este liado panorama: no se trata ahora de que El País apoye al PSOE o a  ZP, como entonces planteaba mi amigo el dirigente socialista... sino más bien de que ZP debe casi por mandato divino apoyar a ese grupo multinegocio que es la PRISA de Polanco. Eso no se cuestiona: es simplemente así, como lo de la santísima trinidad o la inmaculada concepción. Es... como decirlo... una tradición en este divino país. Aquí, en la España de finales del XX y comienzos del XXI, el llanto y la risa de PRISA son nuestra risa y nuestro llanto, como en tiempos la General Motors para los USA. Es su imperio. Es el imperio de la risa. La risa de PRISA, claro. La PRISA de Polanco...de cualquier Polanco. O sea que: Amén. Et ora pro nobis...

 

  Enrique J. Santos


 

 

 
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