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  Julián Rus, un éxito desde La Muralla a Los Telares

 

Julián Rus nación en Astorga, León, pero su vida personal y profesional se ha desarrollado en Avilés. Apenas sin experiencia en ventas, salvo vender caramelos por las fiestas de la zona y ayudar en la tienda de ropa de sus padres, en 1975 puso en la calle de La Muralla su primer comercio: “Pantalones Rus”. Pero enseguida pasó a llamarla “El Telar”, ampliando sus artículos en ventas. Poco después comenzó a crecer: primero Las Vegas y Piedras Blancas y más tarde Oviedo, en donde, por problemas legales, cambió el nombre por el que ya sería definitivo: “Los Telares”. Desde entonces, y poco a poco, ha ido abriendo establecimientos en diversos puntos de España. En la actualidad tiene 101 tiendas. Una carrera poco menos que meteórica. Pero además de esa exitosa actividad comercial, Julián Rus ha tenido tiempo para otras cuestiones. Fue uno de los cofundadores y primer secretario de la Unión de Comerciantes de Avilés y su Comarca (UCAYC) logrando hacer de ella la asociación de comerciantes más fuerte del Principado de Asturias. Dentro de poco abrirá una nueva tienda en Haro (Logroño) y ya está meditando dar el salto al extranjero. Con su receta de siempre: precios ajustados a buenas calidades, rotación de mercancías y fabricar más de la mitad de lo que vende.

-¿Cómo se comienza una carrera como la suya?

Había estado metido indirectamente en el mundo de la ropa a través de mis padres. Al terminar de hacer la mili, el servicio militar, en Astorga, de donde es mi familia, por circunstancias del negocio que teníamos me quedé allí, ayudándoles. Pero éramos tres hermanos más, y mis padres y la tienda de ropa era pequeña como  para poder estar allí los cuatro, manteniendo cuatro familias. Entonces se pensó en marchar, en que alguien sobraba, y como el único que estaba soltero era yo.. Encontramos un local aquí, en Avilés, gracias a las gestiones que hizo mi primo, Angel Cañibano. Y decidí, decidió mi familia, que viniese ya que era el que menos compromisos tenía. Y así fue como se comenzó con la primera tienda, hace unos treinta años en la calle de La Muralla, que se llamaba entonces “Pantalones Rus”.

-¿Por qué la elección de Avilés?

No fue algo que escogiéramos. Había una necesidad y, como decía, mi primo Ángel encontró el local. Nos pusimos de acuerdo. Y esa fue la causa de venir aquí. Una afortunada casualidad,, pues Avilés es uno de los sitios mejores para vivir; desde luego, el mejor en el que yo he vivido.

-Se siente, entonces, un avilesino más...

Pues hombre, después de treinta años, claro que sí. Treinta años metido en muchos aspectos de la vida ciudadana. Sí, me siento tan avilesino como astorgano o maragato.

-Y, además, el negocio fue viento en popa...

El negocio ha ido bien, sí. Los tiempos son ahora muy difíciles y cuando me dicen que va bien yo siempre contesto: “cinco años”, hay que esperar otros cinco años, porque en los últimos tiempos ha habido un cambio tan drástico que es muy grande el esfuerzo que tenemos que hacer todos para adaptarnos a los tiempos que se están viviendo ahora mismo. Pero, en fin, hasta el momento, sin ninguna queja.

-Seguro que en más de una ocasión le han comparado su negocio con el fenómeno “Zara”...

Esa es una comparación como si un jugador del Real Avilés de mis amores mete un día un gol y dicen que es lo mismo que Raúl... Pienso que hay bastante más diferencia entre una empresa como la mía y “Zara” que la que puede haber  entre un jugador de Tercera Regional y un “crac” futbolístico como Raúl O Rivaldo. “Zara” es una situación irrepetible. Creo que en la venta de ropa, en la venta en general, ha habido dos fenómenos españoles absolutamente mundiales. Uno ha sido don Ramón Areces con “El Corte Inglés” y el otro don Amancio Ortega con sus tiendas de moda. No hay comparación posible con otros, son mundos distintos por completo.

-Pero Inditex será una referencia para el sector...

Ha sido, sí, el gran maestro del que todos hemos aprendido. Hoy, en la profesión nuestra, es un punto de referencia inevitable, una escuela con su “merchandising”, sus escaparates, su modo de colocación de tiendas, su concepto clarísimo de la rotación, de la relación calidad-precio... Ha sido, en fin,  un ejemplo del que todos estamos aprendiendo, y que para todos ha supuesto un revulsivo. Pero no para  tratar de imitarlo; porque eso es, y vuelvo a poner un ejemplo de fútbol, como si un delantero de un equipo muy inferior quisiera hacer la misma jugada que un gran maestro y a lo mejor se rompe la cadera, la cintura y todo... “Zara” no es un ejemplo a imitar, es más bien una lección donde poder aprender.

-¿Cuándo decidió  y por qué lo hizo dar el salto de abrir tiendas fuera de Avilés?

Hace diecisiete o quince años, después de pasar unos momentos muy difíciles tras la primera crisis industrial que tanto repercutió en Asturias,  y para salir adelante empecé a plantearme que el negocio iba dando resultados razonables y el criterio fue que si aquí funcionaba también lo podía hacer en otros sitios. Y, digamos que más como aventura y juego que por ambición económica, más como ambición empresarial e imitando a los grandes monstruos que había en Asturias, en Oviedo, como “Al Pelayo”, “Botas” o “La Cumbre”... que eran unos maestros en aquellos momentos. Y un poco copiando lo que hacían ellos, empezamos por Las Vegas y Piedras Blancas, para llegar después a Oviedo y Santander. Iba saliendo bien y fuimos ampliando. Desde luego, hace quince años, era impensable que hoy pudiéramos tener 101 tiendas, en ningún momento había pensado que podríamos desarrollarnos así.

-¿Cuál es la clave de su triunfo: diseño, precios, calidad...?

Son muchos los factores que entran en juego. Acabas de citar unos cuantos, pero también está el grupo de personas que está trabajando aquí, un equipo que lleva muchísimo tiempo, algunos 25 o 27 años, más otras personas que se han incorporado en los últimos años y que están haciendo un esfuerzo para que la empresa vaya adelante y bien. Creo que ese es el primer factor de todos: una coordinación de esfuerzos de personas que, afortunadamente para mí, he logrado reunir con una suerte estupenda, han trabajado con mucha ilusión, cariño y ganas de hacer las cosas bien. Y luego, en el plano profesional, otro factor muy importante es el respeto al cliente, no engañar, saber bien lo que les das y cobrar lo justo por ello, estar al día en las peticiones, en lo que el público puede desear, un público cada vez no ya más exigente sólo sino más conocedor de lo que es comprar y de lo que son sus derechos como comprador, como consumidor. Recuerdo, en Avilés, hace veinte años, quién pensaba en que iría a una tienda y  que le devolviesen el dinero, eso parecía como un favor, si te cambiaban la prenda o daban un vale por su valor para una compra a efectuar más tarde, más adelante... Hoy, cualquier tienda devuelve el dinero, no un vale, y no tienes problema algunos en ese plazo de unos días razonable para cambiar la prenda, aún sabiendo que hay un número mínimo de personas que puedan hacer alguna trampa. Pero da igual, lo más importante es  atender bien a toda la gente que va a comprar a la tienda. Y tratar de acertar con la moda, claro. Esta profesión es difícil; un médico saca su título, un abogado el suyo, y ambos tienen que ir mejorando; nosotros nos examinamos cada dos meses, tenemos que sacar cosas nuevas, y acertar. Es un examen ante un jurado popular amplísimo que pasa ante el escaparate de tu tienda y decide que no has acertado y no te compra. Eso supone una exigencia muy grande y hay que estar al tanto de los gustos y de lo que quiere comprar el mayor número posible del amplio abanico de personas que forman el segmento en que esté tu tienda. Y también debes darles, a cambio de las pesetas que tanto trabajo les costó ganar, algo que realmente les complazca y que, cuando lo vayan usando, cada vez estén más contentos con lo que llevan.

-Desde que abrió la primera tienda hasta ahora, ¿ha cambiado mucho Avilés?

Pienso que sí. Avilés es una ciudad difícil. Recuerdo que cuando abrimos la primera tienda en Oviedo tenía que viajar allí tres o cuatro veces al día, y siempre había grupos de estudiantes haciendo autostop para que les saliese más barato el viaje, claro. Y entonces, cuando conversabas con ellos, la gente joven me hablaba muy mal de la ciudad en que vivían. Me acuerdo que tenía con ellos grandes broncas porque les decía: “no sabéis la suerte que tenéis, no sabéis la ciudad tan buena en la que estamos”... Ahora se ha concienciado un poco más la gente del carácter avilesino y se vive mucho más Avilés de lo que se vivía entonces. También pueden verse cambios más profundos: antes había más trabajo, había más dinero, había también más dinero para gastar, y ahora, en ese sentido, se ha reducido el nivel de vida, sí.

-¿Cómo ve Avilés en un futuro cercano, dentro de dos o cuatro años?

Lo veo difícil. Estamos en una ciudad que se ha ido quedando atrás. Los procesos de cambio y modernización van lentos. Evidentemente, un factor importante y que mueve nuestras ciudades son los ayuntamientos y sus políticos. Y pienso que hay demasiada guerra interior en el Ayuntamiento, demasiados enfrentamientos; y eso está restando eficacia a Avilés... Y no sólo a Avilés; porque, para mí, una necesidad primaria, es poder considerar la comarca, el conjunto, la zona en que vivimos. Creo que ese es el primer paso que hay que dar: olvidarnos de Avilés como núcleo municipal y pasar a considerar la comarca; y desde la fuerza de la comarca, tratar de conseguir muchas más cosas.

-Gestionar un municipio, ¿es similar a gestionar una empresa?

No sé como se gestiona un municipio, no tengo ni idea. Pero sí sé que en la gestión de una empresa hay que considerar dos cosas: cuidar el día a día y mirar al futuro. Y hay que intentar evitar la mayor cantidad posible de enfrentamientos con clientes y proveedores. Se necesita un diálogo sincero que te dé prestigio para que puedas creer en ti, para que cuando llegues a un proveedor o a un cliente y le digas “no se preocupe, que esto se lo devuelvo”, pues sea verdad que se lo devuelvas. A mí me asustan los políticos cuando ves que una determinada cosa es tan completamente diferente según la mire uno u otro. ¿Dónde está la verdad?  Sería muy importante que en una comarca con tantas dificultades como la nuestra se hiciese un esfuerzo de concordia y entendimiento para poder conseguir mejores frutos. No puede estar un parque empresarial con una serie de años de gestión y cuando lees el periódico para unos todo está muy bien y para otros todo está muy mal... Alguna de las dos cosas será verdad. Un poco más de armonía entre toda nuestra clase dirigente nos vendría bien para la comarca, desde luego que sí.

-Se ha comenzado el siglo XXI con protestas, manifestaciones, agravios... ¿Tiene esta situación salida?

Debería tenerla. Pero cuando se hizo esta última manifestación, recordaba que hace veinte o veinticinco años ya la habíamos hecho. De aquella, estaba yo de secretario de la Unión de Comerciantes. Y se hizo una manifestación también con éxito, con mucha gente, se llenó la Plaza de España; y asistieron pequeños comerciantes, grandes empresas, Cámara de Comercio, todos los partidos políticos, todos los sindicatos...; todos con el lema “Salvar Avilés y Comarca”... Eso fue hace veinte años, veinte años. Yo espero que nadie dentro de otros veinte años tenga que recordar que hace cuarenta años se hizo una, y hace veinte  otra. Espero que sea esta más efectiva que la de entonces. En este sentido, cabe decir que ahora hay sectores que están dando un ejemplo de sensatez y un ejemplo de hacer bien las cosas; creo que los sindicatos están haciendo un esfuerzo de unión y de llegar a un clima de concordia y diálogo. Tenemos que ponernos de acuerdo en las cosas básicas para poder sacar adelante la región, sí.

-Los compradores, ¿son iguales en Asturias que en Galicia, o que en Madrid?

Básicamente, sí. El comprador es igual en todas partes. Lo que pide es que con el dinero que tanto le costó ganar, como decía antes, no se le engañe. Y si lo engañas, mejor dicho, si te equivocas,  que cuando venga le atiendas su protesta y sepas pedir perdón, decir “me he equivocado” y le devuelvas su dinero o lo que él quiera, porque lo has hecho mal y ha sido tu culpa.

-Ya con más de un centenar de tiendas en España, ¿para cuando el salto al extranjero?

Ahora mismo, no. Como has podido ver en la vuelta que hemos dado por la empresa, estamos muy mal de sitio, de espacio. Tenemos un proyecto para ampliar, para hacer una nueva nave. Después, sí, seguramente saldremos al extranjero.

-Un negocio tan amplio, tan extenso, al menos geográficamente, como el suyo, ¿se puede dirigir bien desde un sitio tan pequeño y periférico como Avilés?

Sí. “Zara”, lo está haciendo perfectamente bien desde La Coruña. Geográficamente no es el mejor sitio, ya que en el centro estaríamos más cercanos al resto del territorio español y más cercanos al extranjero a través de aeropuertos internacionales; pero se puede hacer desde aquí, sí. Y, repito, la suerte de poder hacerlo desde Asturias no la tiene el que dirige desde un polígono industrial de Madrid. Aquí se vive mucho mejor que en ninguna parte.

 

  José Martínez


 

 

 
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