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| Ramón
Rodríguez, director de la Escuela de Cerámica |
Ramón Rodríguez, es uno de los
pintores más completos e inquietos de Asturias. Más que pintor
es mejor llamarlo artista plástico pues se interesa por muchas
más cosas que la pintura, como la cerámica (es director de la
Escuela de Cerámica de Avilés), por la escultura y por todas las
actividades artísticas. Es con frecuencia comisario encargado
por entidades públicas y privadas de organizar exposiciones muy
diversas, y ha sido asimismo organizador de la Bienal de Oviedo
en diversas ocasiones. Durante una década ha sido también el
responsable del área de plástica de la Casa de Cultura
avilesina, realizando ciclos de exposiciones muy interesantes y
logrando traer a la Villa un buen número de prestigiosos
pintores españoles de primera fila. Actualmente, como queda
dicho, ejerce su labor como director de la Escuela de Cerámica
de Avilés.
Esas
inquietudes por todo lo relacionado con el arte se plasman
también en su faceta de escritor. Ha publicado para la colección
Arcos biografías de pintores avilesinos como Bayón, Alberto
González Lastra, Aguado, García Noriega y Obdulia García.
Comenzó muy
joven en la pintura. Y desde aquellos años sesenta ha ido
evolucionando continuamente, experimentando y buscando nuevos
caminos. Desde un particular figurativismo en sus principios,
pasando por el arte pop, acrílicos, abstracción, collages...
hasta llegar últimamente al ordenador. El caso es huir del
adocenamiento y buscar, siempre buscar. Hacer cosas nuevas y
mejores.
-Toda la vida ustedes
fueron conocidos como pintores. Hoy, se les llama artistas
plásticos. ¿Esnobismo?
Si te digo la
verdad también es una definición un tanto atrasada. Acabamos de
integrarnos en una nueva asociación y ya no se llama tampoco de
artistas plásticos sino de artistas visuales, por la necesidad
de adecuación a los tiempos. Antes éramos pintores, escultores o
dibujantes... Un poco más tarde, los géneros o las
especialidades artísticas se fueron entremezclando, y ya no era
en exclusiva pintor el pintor, sino que hacía un poco de
escultura, o viceversa. Hoy en día, con los nuevos medios que
tenemos al alcance de las manos, ordenadores, videos y un sin
fin de técnicas nuevas, nos obligan a que no seamos pintores, ni
grabadores, ni escultores ni artistas plásticos, sino artistas
visuales. Todo aquello que nos entra por los ojos debemos
interpretarlo como nuestra especialidad.
-Comenzó como pintor
figurativo y fue evolucionando hacia caminos próximos al pop, a
la abstracción, y últimamente utiliza el ordenador...
Desde siempre
podría decirse que soy como un culo inquieto. Quiero
decir, que no me conformo con dominar una técnica,
comercializarla, venderla si llega el caso, y ya está. Procuro
que haya algo más por el medio. Y ese algo más es el afán de
saber; como decía Picasso, el afán de encontrar. Me horroriza
repetir siempre la misma obra. No sé si ello es debido a que
prácticamente desde hace cuarenta años vengo desarrollando mi
trabajo en series; entonces exprimo tanto el tema, que
prácticamente lo agoto. El repetir otra vez el mismo tema y la
misma técnica me llevaría a una vulgarización o adocenamiento.
Entonces, la menor manera de enfrentarse con ese nuevo desafío
es tratar de encontrar y enfrentarme a nuevas técnicas; y eso es
lo que estoy haciendo desde siempre. Porque no sólo
estilísticamente sino también temáticamente y ahora cada vez más
técnicamente, trato de hacer cosas distintas a las que hice ayer
y anteayer. Y ayer y anteayer en plazos artísticos pueden ser
períodos de años.
-¿Desaparecerán
pinceles óleos y telas...?
No tiene por
qué. El que alguien individualmente decida que así sea no
obliga a todos los demás a repetir la misma operación. En mi
caso hace bastante tiempo que lo vengo haciendo. Tengo por ahí
pinceles y de vez en cuando los uso, pero no es mi medio más
habitual como sí lo fue en mis inicios. Pero si vuelvo a los
años cincuenta y sesenta en los que empezaba a trabajar,
curiosamente se da uno cuenta de que yo no usaba tanto el
pincel, usaba la espátula... y de la espátula pasé al aerógrafo,
y del aerógrafo a los papeles ya pintados... O sea, que nunca e
conformo con ser un pintor “clásico” o a la manera clásica, sino
que trato de investigar en cada momento y encontrar el medio más
adecuado para expresarme sin repetirme.
-El mundo de la
pintura es en parte el mundo de la confusión,. Hay diversidad de
estilos, pero una gran parte de la gente ha quedado anclada en
el barroco o, como mucho, en el impresionismo. ¿Por qué se
afirma con tanta frecuencia que no se entiende la pintura?
Por falta de
educación. De todas formas, y volviendo atrás, los
impresionistas fueron llamados o bautizados así de una forma
peyorativa valiéndose del término que un crítico introdujo en su
comentario. Eso quiere decir que tampoco en su tiempo los
entendían. Lo que pasa es que antes había un período de
adaptación bastante mayor: los estilos, las tendencias dentro de
los estilos, iban madurando, iban decantándose... Y muchas
discrepancias y algunas tendencias pasaban a mejor vida. Pero
hoy en día estamos en el mundo de la comunicación global; y eso
hace que en menos tiempo se desarrollen más cosas.
-¿Hay falsedad y
engaño en el mundo pictórico?
Puede haberlos
siempre. Un artista no puede jactarse de serlo hasta que hayan
pasado bastante años de su trayectoria. Me acuerdo que yo mismo
antes me sentía impulsivamente marginado o postergado... Hoy en
día, visto desde una perspectiva mayor, doy la razón a quienes
pensaban que faltaba o fallaba algo: el poso de los años, el
trabajo... Creo que sí es verdad que existe ese engaño o
falsificación: hoy día cualquiera puede enterarse de lo que hace
un artista en las antípodas y apropiarse de sus maneras. En
cambio, hace años era mucho más complicado. De todas las maneras
al haber más comunicación y más artistas tienen que haber
lógicamente más engaños. Pero creo que el cedazo del tiempo es
el que se encarga de tamizar y entresacar lo que es bueno de lo
que es malo. Todo esto lo da el tiempo, la experiencia; y dentro
de unos años veremos que los hoy considerados como progresistas
o vanguardistas... seremos unos clásicos. Es ley de vida.
-Avilés tiene cierta
tradición de pintores y de exposiciones. ¿Cómo está hoy ese
asunto?
Yo diría que
esperanzadoramente bien; pero falta un impulso grande. Quizá esa
falta de educación a la que me refería. Durante un cierto tiempo
estuve luchando para que se conocieran esas tendencias, esas
nuevas maneras que tenían de trabajar otros artistas y no
conformarnos con ver exclusivamente lo que se hacía aquí. Avilés
durante un tiempo fue “la Atenas de Asturias”, un título que no
se sabe bien a qué obedecía ni quien lo impuso, aunque se
sospeche. Esa educación que echo en falta para comprender las
nuevas maneras de ver el arte es lo que creo falta para que
lleguemos a alcanzar un nivel óptimo en todos los terrenos,
desde la creación hasta la comercialización; cosa que hoy en día
es posiblemente lo que un artista joven, un artista que se
empeñe en hacer arte contemporáneo, tiene más difícil; porque
tiene que buscarse la manera de vivir haciendo cosas muy
distintas a lo que le gustaría.
-Usted fue comisario
de varias exposiciones, dirigió alguna Bienal, organizó
bastantes años las exposiciones de la Casa de Cultura. Ahora, el
aficionado se queja de la actual programación...
Sí, eso es bien
cierto. Antes no respondí totalmente a la pregunta; pero ya que
se enlaza con esta nueva... Creo que aquella labor de unos once
años... aproximadamente, hasta los ochenta... dio ciertos
frutos. A poco que se repasen las exposiciones de arte
contemporáneo más reciente (y voy a utilizar el término
“pintura” y también “instalación”) puede verse la cantidad de
artistas que a continuación de su nombre ponen Avilés mil
novecientos setenta y tantos... Eso sin duda fue el fruto de
aquella labor coherente y que desarrollada como lo hicimos en
aquellos años, su fruto fue dar nuevos creadores a Avilés. Falta
la educación total de la mayor parte posible de la ciudad. Pero,
creo que todo se puede andar.
-¿Se necesitaría en
la comarca avilesina alguna escuela de plástica, como las que ya
hay de cerámica y de música?
Esa sería una
de las posibilidades. Lo que pasa es que estamos en un municipio
dotado de una Escuela de cerámica y de un Conservatorio... pero
que no tiene un centro donde impartir las enseñanzas artísticas
plásticas o visuales. Por lo menos, en el sentido en que nos
pueda interesar; porque sí hay una Escuela de Artes y Oficios;
pero no tiene la labor de fomentar la existencia de creadores
conforme a las nuevas tendencias. No sé quien podría crear una
Escuela tal como la que hablamos; pues posiblemente sería
exigirle demasiado a un municipio que no es demasiado próspero
ni tampoco está en sus mejores momentos económicos. Estamos
vendo que la cerámica está dando sus frutos, una cantidad de
grandes ceramistas que están proliferando; y creo que van a
salir bastantes más. Lo de la música, con más razón todavía; ya
que, además, son enseñanzas oficiales y regladas y hay una
pléyade de músicos jóvenes que están dando a conocer el nombre
de Avilés por ahí. En cuanto a las artes plásticas, es verdad
que faltan; pero quizá la reciente creación de la nueva Escuela
de Diseño, la Escuela Superior de Arte del Principado de
Asturias, radicada en Avilés, y situada justo al lado de la
Escuela de Cerámica, como es sabido, en el Palacio de
Camposagrado... puede originar esa levadura, ese fermento de
nuevos creadores y de nuevas expectativas de trabajo en el campo
de las artes. Ojalá sea así.
José Martínez
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