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  El errático fiel de la balanza

Algunas de las decisiones políticas de José Luis Rodríguez Zapatero produjeron admiración internacional por la valentía con la que se tomaron, en un mundo acostumbrado solo a la audacia de las promesas electorales. Gracias a una buena dosis de valentía, y con las precauciones propias de la época, Adolfo Suárez y Felipe González iniciaron los cambios en España, hace 30 años, ante el asombro internacional.

Con muchos obstáculos en el camino, José Luis Rodríguez Zapatero nos ha retirado hace cuatro años, de una insensata y caprichosa guerra colonial en Irak, ha restablecido las líneas maestras de nuestra política exterior (Europa, América, Magreb) y se ha vuelto hacia la transformación de España. José María Aznar quería sacar a España del rincón oscuro de la Historia haciéndonos fieles servidores de los intereses de EE.UU., llevándonos a la encerrona iraquí en la que se encuentran Bush y ahora Brown. Como en tiempos de Isabel la Católica, volvíamos a América y al mundo árabe, con el crucifijo bien alto y Tizona en alto.

Adolfo Suárez y Felipe González tuvieron a Tarancón. No siempre se encuentra una Conferencia Episcopal favorable: a Rodríguez Zapatero le ha tocado Antonio María Rouco Varela, martillo de herejes. El pulso del matrimonio homosexual, de la educación ciudadana sustitutiva de la religión, de la investigación con células madre, de la ampliación del divorcio y el aborto, todo aquello que horroriza a una derecha ultraconservadora y tan integrista como el islam de Osama bin Laden, lo está llevando a cabo el gobierno de ZP.

En España, se ha legalizado con gran valentía una inmigración que el gobierno anterior había dejado entrar en el país y moverse sin ningún tipo de control o derechos. España la está absorbiendo aunque hay que hacer esfuerzos por adaptar los servicios sociales a la masa de recién llegados que nos asemejan ya a países de nuestro entorno con tasas elevadas de inmigrantes. La diferencia es que hemos absorbido esa población extranjera en menos de 10 años. Octava potencia mundial: el primer país con presencia militar en Irak que salió de allí pitando al ver que era una locura meternos en un avispero para satisfacción de George W.Bush y sus amigos de las Azores.

La España de las autonomías no rompe este país. La derecha se ha pasado la legislatura fanfarroneando por las calles con pancartas (una vez que aprendieron que “la calle también existe”) cada vez menos creíbles. UPN de Navarra, con el PP más ácido, acusaba a Rodríguez Zapatero de haber vendido la autonomía foral a ETA. Con la credibilidad de que goza Ángel Acebes en ciertos sectores, muchos estaban convencidos de que todo estaba pactado. Algunos de los que se lo han creído, son del PSOE. Cada afirmación subrayada con pancarta, y acompañamiento de la AVT de Alcaraz, ha demostrado ser falsa por los hechos posteriores.

Ahora, a 8 meses de unas elecciones generales, el partido le pide a Rodríguez Zapatero que no acepte la fórmula PSN/Nafarroa-Bai para formar gobierno. El fiel de la balanza empieza a oscilar erráticamente. ¿Qué hará perder más votos? ¿Desbancar a Miguel Sanz de la presidencia de Navarra después de que este se hartara de acusar al PSOE de haber vendido la autonomía a ETA o el desengaño de toda la izquierda española que estaba esperando la salida de UPN? ¿Empieza el miedo? ¿Se teme que la derecha del partido se asuste de un Patxi Zabaleta que acepta dejar gobernar al PSN sin condiciones y que no pedirá durante cuatro años que Navarra se sume a la Comunidad Autónoma Vasca? ¿Se ha sopesado el descalabro del socialismo navarro para esas próximas elecciones generales? ¿Son los “Pepiños” los que marcan el tempo de la audacia y de la valentía?

 

Enrique Meneses



Enrique Meneses es periodista, reportero y escritor. Dirección de su sitio web personal: http://www.enriquemeneses.com


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