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  Campanal: avilesino, futbolista y atleta

Marcelo Campanal nació en Gijón, pero ya de niño vino a vivir a Avilés. Ahora es considerado y se considera avilesino, aunque en Sevilla también lo tienen como algo propio, como sevillano. Es, sin duda alguna, el deportista más importante que tiene la ciudad, Avilés. Y si hubiera nacido unos cuantos años después, si hoy rondase la veintena, sería el deportista mejor de España. Pues en su juventud, además de defensa central del Sevilla y de la Selección Española de Fútbol, tenía las mejores marcas en 100 metros, en salto de longitud y en triple salto; aunque, en aquellos tiempos, no las homologaban a los deportistas profesionales.

Como futbolista jugó en el San Cristóbal y en el Carbayedo para posteriormente fichar  por el Coria y pasar enseguida al Sevilla, equipo donde permaneció 16 años. Terminaría su carrera jugando dos temporadas en el Coruña y una en el Real Avilés, donde colgó las botas en 1970. A los 20 años fue llamado a la Selección Nacional Española, donde jugaría 16 encuentros y sería capitán de la misma desde los 23 años. Hoy en día es todavía el jugador que más temporadas ha jugado en Primera División.

Campanal destaca por su físico y sus condiciones atléticas. Junto a su técnica unía un pundonor y entrega legendarios. Tuvo ocasión de conocer sobre el terreno de  juego a muchos grandes futbolistas, aunque el que más dificultades le creaba, según él mismo confiesa, era Kubala.

Después de dejar el fútbol siguió practicando deportes y pudo proclamarse varios años Campeón de España de Veteranos en diversas pruebas atléticas. Incluso en tenis, deporte en que comenzó a practicar bien entrado en la treintena.

Hoy todavía es un ídolo para la afición del Sevilla, en cuya ciudad existe una peña con su nombre y cuya caseta en la Feria de Abril suele ser de las más concurridas. Su sitio web es: http://www.marcelocampanal.com/800.htm

-Se le ha catalogado a usted como un genuino representante de la Furia Española. ¿Qué se entiende en realidad por ese nombre?

La Furia Española consiste en entregarse con toda la energía posible dentro del terreno de juego. Jugar con energía, defender los colores del club, tanto en el Sevilla, como en la Selección Nacional. En pocas palabras, entregarse en cuerpo y alma.

-La Furia Española, ¿está reñida con la técnica o con la calidad?

El fútbol hay que analizarlo como el deporte más difícil que existe; porque si no se juega “al dedillo” nunca podrás tener un nivel. Cualquier deporte aún si no lo practicas desde pequeño es fácil; pero el fútbol o lo empiezas desde niño o no llegarás nunca a tener un nivel aceptable. Hay que tener técnica, por supuesto; pero lo importante es la práctica. En el resto de los deportes puedes adquirir cierto nivel incluso empezando a jugar en edad adulta, pero en el fútbol no es así. Si nunca has jugado “desde siempre”, nunca llegarás  a ese nivel que hablamos. Lo que ocurre en este país, como por otra parte en la casi totalidad del mundo, es que aunque no se haya sido jugador casi todos los chicos han pegado unas patadas a un balón en su infancia. Todos tenemos esa “pequeña técnica”. Pero, reitero lo dicho, estamos hablando de uno de los deportes más difíciles del mundo, y si no se ha practicado desde edades tempranas nos e podrá alcanzar ese nivel necesario para responder sobre un terreno de juego.

-¿Por qué escogió el fútbol y no el atletismo? Porque según cuentan estaba más dotado para el atletismo...

Nací ya con unas ciertas condiciones, sí; y he sido totalmente autodidacta. Iba compaginando fútbol y atletismo porque son perfectamente compatibles. Pero sin embargo no podías ser campeón de España de atletismo. Yo participé en varias ocasiones en los Campeonatos de España fuera de concurso; y obteniendo incluso mejores marcas que los campeones. Fue mi consuelo porque nunca pude sr campeón. Nada más que pude ser campeón de España varias veces, y durante muchos años, de veteranos, una vez retirado. Y eso porque, antiguamente, al ser profesional del fútbol simplemente se podía competir en atletismo como amateur. Hoy en día, claro, no es así.

-Usted tenía, según ha comentado, mejores marcas que los propios campeones de la época...

Sí, en diferentes disciplinas, tanto en longitud, como en triple salto y en 100 metros. Llegué a hacer marcas como 7,40 en longitud, 14,98 metros en triple salto y 10’ 08’’ en los 100 metros. Pero todo ello en pistas de ceniza, con una diferencia abismal en lo que a condiciones de terreno se refiere. Eran los años 50 y no tenía unos entrenamientos específicos para ello. Obtuve esas marcas únicamente con lo que entrenaba al fútbol, claro está...

-Según cuentan, en una ocasión cogió el palo del banderín de corner para agredir a un contrario....

Fue con el Sevilla, cuando fuimos a jugar un partido a Oporto. Se produjo una “tangana”  entre los jugadores de ambos equipos y yo fui a defender a un compañero, pero de repente me sentí rodeado por los futbolistas del Oporto, así que cogí el banderín y me enfrenté a cinco o seis de ellos. Estuve en la cárcel dos días, me hicieron un juicio y tuve que pagar una indemnización. Pero hay que decir que yo lo cogí en autodefensa. Me salvó la policía, porque en u momento de la pelea perdí las fuerzas. Al final mi estancia en la cárcel me sirvió para curarme las heridas que me causó la policía. Eso sí, a pesar de la paliza y de la cárcel, ellos fueron mi salvación, porque hubo un momento en que estaba extenuado.

-¿Dónde jugaba mejor y se sentía más a gusto: en su equipo, fundamentalmente el Sevilla, o en la Selección Nacional?

Tanto cuando defendía los colores del Sevilla como cuando los de la Selección Nacional, me entregaba en cuerpo y alma. No era por cuestión de dinero. Yo he llegado a jugar con una pierna rota. Terminé un partido en Gijón con un riñón hecho polvo, con una contusión renal. Además tuve 5 conmociones cerebrales. Curiosamente en un partido en Valencia choqué de cabeza en el aire con un delantero centro. Él perdió el conocimiento y yo pedí la memoria. Era el año 51 o 52, y en aquel tiempo no había sustituciones, así que me pusieron a jugar de extremo y yo le tenía que preguntar al defensa del Valencia para dónde jugaba yo, porque no me acordaba.

-¿Cuáles son los mejores jugadores que conoció en fútbol, de antes y de ahora?

En todas la épocas hay buenos jugadores, pero algunos son irrepetibles; como sucede en el baloncesto con Jordan,, por ejemplo. Yo puedo hablar desde la década de los cincuenta en adelante. Anteriormente a esa fecha conozco del fútbol por lo que me hablaba mi tío Guillermo, que destacaba jugadores como Herrerita, o como Luis Regueiro, pero nunca los vi jugar. Desde que yo “controlo” el fútbol, hay cinco o seis jugadores irrepetibles. Para mi, el más grande de la historia habría que elegirlo entre Di Stefano y Pelé. Luego, hay jugadores de gran calidad, como Garrincha, para mi el más espectacular de la historia. Hoy sería un fuera de serie porque driblaba levantando el balón con una velocidad espantosa. Después hay que hablar de Cruyff, de Puskas o de Maradona, el último gran jugador de este siglo. De los jugadores españoles, cabría mencionar a Luis Suárez, a AmancioLuis del Sol. Son los mejores entre otros muchos buenos. Y entre los actuales, hay buenos jugadores, pero no veo ningún “crak”. Los quieren hacer, como sucede con Raúl, pero no lo es. Le falta velocidad. Es listo, y dentro del fútbol español es bueno; pro la prensa lo quiere convertir en un “crak”, y no lo es. Lo quieren equiparar a otros legendarios de su equipo, como Amancio, que era un fuera de serie y tenía una velocidad espantosa... Hay mucha diferencia, la verdad.

-Aquellos eran otros tiempos... ¿no le da envidia ver las cifras multimillonarias que se barajan en los fichajes de hoy?

Hoy en día los jugadores ganan mucho dinero, quizás cantidades desproporcionadas. Pero hay que darse cuenta que lo generan ellos, porque ellos son el espectáculo. O que más echo  de menos no es el dinero, sino que en aquella época no hubiera videos para poder mostrárselos a mis hijos. Ellos se dan cuenta de lo que fui cuando vamos a Sevilla y les comentan los sevillanos...

-Sí, porque en Sevilla era entonces cuando jugaba usted un auténtico ídolo; incluso ahora sigue siéndolo... 

Lo mío en Sevilla es para verlo, sí, Aquella afición es impresionante. Hay un dato muy curioso. Yo termino mi vida deportiva en el año 68 en el Coruña, y resulta que por aquel entonces yo no tengo peña. Pero cuando llevaba veinte años retirado, van y me hacen una peña con mi nombre. Hoy, puedo estar orgulloso porque es la mejor peña sevillista del Sevilla. Y es para estar orgulloso porque cuando estás en la cresta de la ola es fácil tener una peña deportiva que lleve tu nombre, sí. Pero es que lo mío fue veinte años después, veinte, lo que demuestra la admiración que me tiene aquella gente. Cuando voy a Sevilla, mis hijos y mis amigos lo ven y no lo pueden comprender.

-Volviendo al dinero, ¿son merecidas las cantidades que cobran los futbolistas hoy?

Esa pregunta la tendríamos que hacer también en el caso de los arquitectos o de los médicos. Un gran deportista genera mucho dinero, y es normal que también cobre mucho. Si jugaran ahora Pelé o Di Stefano, tendrían que ganar mil veces más porque son mejores que los de ahora., sí.

-¿Sigue usted haciendo deporte?

Bueno, juego todos los días al tenis. Yo no puedo vivir sin el deporte. Sobre todo juego con mis amigos. Moriré haciendo deporte y cuando no lo haga, seré un vegetal...

 

José Martínez


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