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Acta de la última reunión del Consejo de Asturias y León |
Durante varios años he ido recogiendo testimonios y textos de la
guerra civil en Asturias y de forma especial sobre la
retaguardia republicana. Sin embargo, dedicado a otras
actividades, no he podido trabajar con el rigor que se requiere
en todos los materiales que voy logrando recopilar. Por otra
parte, pienso que no es bueno guardarse para sí documentos de
excepcional importancia e impedir que otros, con más tiempo,
profesión y capacidad, puedan estudiarlos mejor.
Es demasiado frecuente en la bibliografía acerca de la España
contemporánea el historiador que refuta a los demás en base a su
propio archivo y que no da a la luz íntegros los textos que
descubre.
Es algo que constantemente debe denunciarse. Desde mi modesto
ángulo me decido a publicar el "Acta" de la que se autodenomina
"Reunión extraordinaria del Consejo de Asturias y León
correspondiente al día 20 de Octubre de 1937". Son tres folios
de gran interés para el análisis de la guerra española por lo
que contienen, pero también por tratarse de la última sesión en
la Asturias republicana del que fue su máximo órgano de
Gobierno, el Consejo Soberano.
Por lo que respecta al origen y circunstancias del Acta, decir
que esta copia me fue entregada en Abril de 1973 en la ciudad de
México por el profesor de Sociología en la ENP, Juan Pablo
García Álvarez, uno de los más destacados socialistas asturianos
en los años treinta y que fue presidente del Tribunal Popular de
Gijón
(N.del a.: Es en la actualidad -1978- presidente de la Sección
de Sociología de la Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadística. El Tribunal Popular celebró sesiones diarias en
Gijón, de Octubre de 1936 a Octubre de 1937, sin que se
produjeran más de dos o tres ejecuciones de penas de muerte.
Saturnino Escobedo, el abogado de mayor número de procesados por
este Tribunal, recuerda con admiración a Juan Pablo García, del
que cuenta que al día siguiente de fusilar los nacionales a su
padre en Oviedo, pedía emocionadamente al Jurado Popular de
Gijón que no se condenara a un "fascista" que tenía ante sí
-testimonio recogido el 4 de Enero de 1971-...) Este profesor a
su vez la recibió de los representantes republicanos de
izquierda, Maldonado y Ortega, en el Consejo Soberano.
Las hojas no vienen ni firmadas ni selladas. No obstante,
consejeros supervivientes como Rafael Fernández, Juan Ambou y
Ramón Álvarez Palomo, con los que tuve ocasión de dialogar
ampliamente, la dan por auténtica. Está escrita a un solo
espacio y sobre papel cebolla. Es probablemente la tercera copia
del original, que se mecanografió con papel carbón azul (la
letra y el papel no han sido examinados por peritos).
Si bien parece que no pueda dudarse de su autenticidad, es
decir, que fue levantada por el secretario del Consejo, Antonio
Ortega Fernández y que como tal acta fue entregada al gobierno
de la República, sí procede cuestionar los elementos subjetivos
introducidos en su redacción y que pudieran desfigurar
ligeramente lo ocurrido.
Y es que desde el momento en que Ortega tomó sus notas en Gijón
hasta su paso a limpio y presentación oficial en la zona leal a
la República, sucedieron acontecimientos de tal magnitud para
los miembros del Consejo que necesariamente tuvieron que influir
en la redacción definitiva. Mi opinión provisional es que la
finalidad inmediata del documento era la de servir de apéndice
al "Informe" que sobre su actuación hizo el Consejo Soberano al
Gobierno de Negrín. De ser así, resulta evidente que el anexo no
va a entrar en contradicción con la valoración política que
hacen los autores del escrito principal y "debe" corroborar sus
propias posiciones. En este sentido es muy de tener en cuenta
que el "Informe" terminaba con una frase a la defensiva: "A la
clara comprensión del Gobierno de la república exponemos estas
apresuradas consideraciones para que se nos haga la más estricta
justicia".
(Juan Pablo García me facilitó asimismo una copia, de trece
hojas, de este documento, con las mismas características
mecanográficas que el Acta. Sorprendentemente, no coincide con
exactitud con el publicado como doc. 92 por Ramón Salas Larrazábal en su voluminosa obra "Historia del Ejército Popular
de la República", págs. 2.958 a 2.971. En esta reproducción
faltan tres párrafos y 84 variaciones en léxico y frases.
Tratándose de un libro fundamental de consulta de una
documentación a la que muchas veces sólo ha podido acceder el
editor, supone un cierto peligro para la Historiografía el no
mencionar en qué forma lo obtuvo. En todo caso, la obra de Ramón
Salas es imprescindible para estudiar el período y la aparición
del "Informe", aunque con retoques no sustantivos, permite que
sea allí leído por cualquier estudioso. Es, sin embargo, curioso
que en medio de la copia del informe que poseo se cita
expresamente el "Acta" con un "véase el apéndice I" y Salas no
figura esta llamada. Si alguien quiere cotejarlo puede ver la
fotocopia que entregué en la "Biblioteca Asturiana" del Colegio
Inmaculada de Gijón. Por otra parte, el Consejo Soberano estaba
formado por quince vocales que se dispersan en diferentes
misiones por la España republicana y que no volverán a reunirse
como tales jamás. Los que se dirigen entonces al Gobierno son
sólo una parte del Consejo, aunque se atribuyan la
representación del mismo.)
Por otra parte, se puede observar cierto subjetivismo en alguna
expresión concreta, como en la primera intervención del coronel Prada, en la que se lee: "pone ejemplos que robustecen sus
opiniones". Estamos ante una palabra impropia de quien actúa
como secretario, que no debería valorar. Quizá corresponda
también al subjetivismo lo mucho que resalta que los delegados
de Agricultura, Comunicaciones e Instrucción Pública se oponen a
"respetar la vida de los presos" (Maldonado, en contraste,
recuerda cómo Ambou era muy partidario de respetar la vida a
todo el mundo y quería acabar drásticamente con los represores
incontrolados. Estos causaron gran número de problemas al
principio de la guerra en la zona occidental de Asturias y para
intentar remediarlo, Maldonado se dirigió a Sama donde obtuvo un
firme apoyo comunista, testimonio que le recogí en 1972). Los
consejeros consultados no recordaban que sobre esta cuestión
hubiese habido votación y no parece que el tema capital de la
reunión haya sido ése. Da la sensación, por tanto, que se quiere
demostrar que todos se portaron muy humanamente y que los únicos
malos eran los tres representantes comunistas (sobre la actitud
comunista sería imprescindible consultar el "Informe de Ángel
Álvarez", secretario regional del PCE, y que se menciona en el
libro de Dolores Ibarruri y otros, "Guerra y Revolución en
España", Ediciones Progreso, Moscú, 1971. Dicho informe está
depositado en los archivos del PCE. La promesa efectuada por los
dirigentes de esta organización hace algunos meses -1978- de
abrir esos archivos a los historiadores podría contribuir a la
clarificación del período). Otro dato para trabajar a fondo el
documento es que Antonio Ortega hacía frecuentes y sinceras
manifestaciones de su "anticomunismo" (para Ovidio Gondi,
redactor que fue de "Avance" en Gijón, el "anticomunismo" de
Ortega era visceral y me narró diversas anécdotas. Ortega vivió
luego refugiado en Cuba y con la llegada de Castro se exiliaría
en Venezuela).
En un plano distinto, es muy importante lo que fue tratado en la
reunión y, sin embargo, el "Acta" omite. Es un problema que me
plantea Ramón Álvarez Palomo en una carta de 1974. El escritor
anarcosindicalista explica que la sesión se habría desarrollado
"en dos partes" y que en la segunda decidieron la evacuación
"tras haber consultado a las organizaciones".
(Ramón Álvarez dice: "Recuerdo que esa reunión se celebró en dos
partes, precisamente a proposición mía, cuya intervención en los
debates y deliberaciones noto a faltar. Pedí la suspensión para
que cada uno de nosotros informase de la situación militar a su
organización y para que se pronunciase en torno a las
sugerencias de evacuación del territorio (...). En la segunda
parte de esa reunión, aprobamos la evacuación, ya mandatados
todos por nuestras organizaciones y partidos. Cuando se
celebraba esa reunión llegó don Valentín Fuentes, jefe de la
Marina republicana en el Norte, para anunciarnos el hundimiento
del "Císcar". -El hundimiento del "Císcar" precipitó los
acontecimientos. Las autoridades asturianas habían desobedecido
las órdenes de Indalecio Prieto que pretendió que el destructor
zarpase de Gijón sin esperar el grueso de la evacuación-).
Coincide en parte con Rafael Fernández, pues según éste tras "la
reunión del Consejo, cada consejero se vio con su partido y en
la Comisión Ejecutiva de las JSU, los que provenían de las
Juventudes Comunistas criticaron la posición adoptada y dijeron
que había mucho que hacer todavía para resistir en la
provincia", opinión que tras analizarla se neutralizaría (esta
manifestación fue recogida también por José Girón y José Uría,
con cinta, en Hendaya en el verano de 1973. En el mismo sentido,
Rafael Fernández declararía a preguntas de Juan Carlos G.
Miranda el 31 de Diciembre de 1974 en Gijón. La voz opuesta la
llevó Francisco Fernández, "Pancho". Fue, en opinión de Rafael
Fernández, la primera y única vez que hubo discrepancias serias
en el seno de las JSU asturianas. Los socialistas habrían dicho
"pero, ¿con qué medios resistimos?", y ahí les convencieron).
Juan Ambou no recuerda esa interrupción pero aporta como dato
que esperando aviso de evacuar, el Consejo se distribuyó en
grupos y "a los comunistas les correspondió con los
republicanos" (palabras recogidas por Ángel Mato-Leonardo Borque,
en cinta, el 30 de Junio de 1974). Todo pone en evidencia que el
"Acta" es insuficiente para conocer lo que se decidió y no
refleja el proceso organizativo concreto de la evacuación.
Todas estas consideraciones no quitan valor al documento, hasta
ahora inédito; únicamente pretenden contribuir a situarlo como
fuente de lo que ha sido el fin de la Asturias republicana en el
histórico día 20 de Octubre de 1937 (José Mata en una entrevista
ofrecida a "El Socialista" el 19-3-78, afirma que a las ocho de
la mañana del 21 de Octubre le ofrecieron todavía embarcar en
Avilés para Francia, a lo que se negó. Los nacionales entraron
en Gijón hacia las 15,30 de la tarde. La autoridad republicana
estuvo ejercida, ya con los falangistas en la calle, por el
coronel Franco que sería juzgado de nuevo y esta vez ejecutado,
tras un proceso que, como el anterior -por los republicanos-,
seguirá siendo discutido).
En las acotaciones se hace referencia a declaraciones que me
hicieron los protagonistas y que hoy por hoy (Nota de la
Redacción de El ParcheDigital: el autor escribe a finales de los años setenta), sin un estudio más
sistemático, no puedo todavía ofrecer en toda su amplitud.
Confío en intentarlo más adelante.
Por último, aclarar que opto por llamar "nacionales" a los
combatientes del bando franquista. No se trata de negar el
carácter nacional de los republicanos como, sin duda, pretendía
en su origen la denominación. Es, simplemente, la necesidad de
encontrar un término inofensivo que cumpla la función de
designar por su uso consuetudinario a una de las partes. Si se
les llama "fascistas", "facciosos", "franquistas", etc., se
introduce una carga política que no corresponde al tipo de
análisis que aquí se intenta; si se llama "nacional" al bando
republicano puede acertarse políticamente, pero se introduce
confusión al no borrar la acuñación de un nombre tras tanta
letra escrita unilateralmente durante tantos años. Pongamos,
pues, "nacionales" a unos, "republicanos" a otros.
La composición del Consejo Soberano de Asturias y León el día 20
de octubre de 1937, era la siguiente:
Presidencia y Guerra: Belarmino Tomás Álvarez (PSOE) (Delegado
del Gobierno de la República).
Comercio: Amador Fernández Montes (PSOE).
Marina: Valentín Calleja Lanza (UGT) (socialista).
Comunicaciones: Aquilino Fernández Roces (UGT) (comunista).
Justicia y Orden Público: Rafael Fernández Álvarez (JSU).
Hacienda: Luis Roca de Albornoz (JSU).
Industria: Segundo Blanco (CNT) (vicepresidente primero).
Asistencia Social: Maximiliano Llamedo (CNT).
Trabajo: Onofre García Tirador (FAI).
Pesca: Ramón Álvarez Palomo (FAI).
Propaganda: Antonio Ortega Fernández (Izquierda Republicana)
(secretario).
Obras Públicas: José Maldonado González (Izquierda Republicana).
Instrucción Pública: Juan Ambou Bernat (PCE).
Agricultura: Gonzalo López (PCE) (vicepresidente segundo).
Sanidad Civil: Ramón Fernández Posada (Juventudes Libertarias).
El texto íntegro del Acta de la
Reunión extraordinaria del Consejo de Asturias y León
correspondiente al día 20 de Octubre de 1937, es el siguiente:
“A las doce y media de la mañana y en la Delegación del
Gobierno.- Presidente Belarmino Tomás y asisten todos los
Consejeros excepto el de Comercio
(1)
que está ausente.- También
asiste el Coronel-Jefe de E.M.- Prada.
(2)
PRESIDENTE: Dice que ha convocado a esta reunión extraordinaria
con objeto de examinar la situación militar singularmente grave,
tanto en el frente como en la retaguardia, para tratar de forma
definitiva de la conducta a seguir. Concede la palabra al Sr.
Coronel Prada para que informe al Consejo de la situación
militar.
SR. CORONEL PRADA: Informa de que la situación de Asturias se
agrava de día en día. Manifiesta que él, ya ha comunicado al
Gobierno que de pasar el enemigo la línea del Sella, la
situación sería muy comprometida, y desesperada si los facciosos
llegaban a Villaviciosa
(3)
.- Da cuenta de la baja moral de
nuestros combatientes agravada por el sentir pesimista de la
retaguardia.
Pone ejemplos que robustecen sus opiniones.- Dice que ha habido
batallones que se negaron a combatir.- Habla de uno de ellos, de
Sama, que acogido a un refugio se negó a salir de él.- Da cuenta
de que los soldados decían a los comisarios y oficiales que se
batieran ellos, ya que de entrar los facciosos en Gijón a los
soldados nada había de sucederles.
Se refiere al material de guerra que se esperaba y dice que él
en su día comunicó al Gobierno la necesidad de recibir ese
material de guerra urgentemente y la precisión de que este
material llegare a tiempo, ya que de venir tarde, las armas que
se esperaban no servirían para nada.- Llegan tarde esas armas
-declara hace 48 horas, y además son malas y viejas.- Explica a
continuación cómo redujo el frente para darle más eficacia.-
Todo esto lo hizo de pleno acuerdo con la Comisión de Guerra
(4)
.- Estima que no es posible resistir más, y que sí es posible
evacuar parte del Ejército.- Propone hacer un repliegue en 24
horas para concentrar las tropas en los puertos de Avilés, Candás y Gijón.- Él se compromete en llevarlo a cabo y para ello
sólo se necesita saber, en el término de dos horas, el número de
barcos disponibles, capacidad de ellos y puertos donde se
encuentran.- Esto puede hacerse hoy; mañana será tarde.
Nos ha derrotado la aviación y pretender resistir es inútil.- No
cabe más que el repliegue si se quiere salvar parte del
Ejército.-
PRESIDENTE: Dice que hay barcos para evacuar 50 mil o 60 mil
hombres.- El mandó, hace ya tiempo que todas las embarcaciones
estuvieran preparadas en carbón y víveres
(5)
.- Pregunta si el
Consejo está conforme con la propuesta del Jefe de E.M.
INSTRUCCIÓN PÚBLICA: Declara que la política conjuntamente con
los cobardes que huyeron hace unos días: precipitaron los
acontecimientos. Dice que los manejos de una organización
secreta anticiparon los proyectos de evacuación
(6)
.- Estima
que es necesario evitar el desmoronamiento del frente oriental y
aconseja que se proceda a la destrucción de fábricas etc.- (a la
vuelta hoja 2)
El SR. CORONEL PRADA: Interrumpe para decir que urge determinar
lo de los barcos pues las unidades tienen que recibir órdenes
oportunas antes de las cuatro.-
COMUNICACIONES: Dice que sobran discusiones y que es preciso
tomar decisiones rápidas.-
INDUSTRIA: Propone proclamar el estado de guerra.- No se acepta
esta propuesta.-
SR. CORONEL PRADA: Da seguridades de poder realizar el embarque
con orden
(7)
.
TRABAJO: Propone facilitar al Coronel-Jefe de E.M. hombres de
confianza de las organizaciones para que le ayuden en su tarea.
Sugiere se prepare un barco especial para los hombres de
confianza de los partidos.
PRESIDENTE: Dice debe darse santo y seña.
SR. CORONEL PRADA: Propone sea éste: "Ya llegó". Se acepta.
Se invita al Sr. Coronel Prada a abandonar la reunión. Se va
éste. Continúa reunido el Consejo.
PRESIDENTE: Da cuenta de que al salir ayer el General ruso
Dambrosky ofreció al Consejo tres aviones que llegarán esta
tarde, si se cumple lo prometido
(8)
. Dice que por ello es
necesario que se sepa en todo momento dónde están los Consejeros
para avisarles.- El Coronel Prada propuso que en primer lugar
saliera la mitad del Consejo y la mitad del E.M.- Pregunta si se
está conforme con esa propuesta.
COMUNICACIONES: Dice que si son los militares los que se han
comprometido a hacer la evacuación deben ser estos los últimos
en salir.
AGRICULTURA: Estima que debe salir primero la mitad del Consejo
y luego la otra mitad.
JUSTICIA Y O.P.: Discrepa.- Dice que deben salir todos o
ninguno. Se acuerda que todos los miembros del Consejo salgan
juntos.
PRESIDENTE: Dice que hay que preparar con toda rapidez la
voladura de minas, fábricas, etc.- No se puede perder tiempo en
volar minas sin importancia.- Pide se nombren compañeros que se
encarguen de la voladura de bombas de achique, ventiladores y
máquinas de extracción. Deben inutilizarse también las centrales
eléctricas y cortar el cable del plano inclinado de la Florida
(9)
.
COMUNICACIONES: Manifiesta que cada Consejero debe encargarse de
la destrucción de aquello que a su custodia estaba encomendado.-
Declara que sobre el particular, tenemos órdenes concretas del
Gobierno.
Se acuerda proceder a la destrucción de todo lo que pueda tener
interés de guerra.
JUSTICIA Y O.P.: Habla del problema que a última hora nos
plantean los presos. (a la vuelta hoja 3)
PRESIDENTE: Dice que hay que respetar la vida de los presos.
Pensemos -dice-, en lo que esto puede repercutir en el ámbito
internacional.- La guerra no se solventa sólo en Asturias y es
necesario pensar en la repercusión que pudieran tener nuestros
actos.
SANIDAD: Conforme con lo manifestado por el Presidente; pero
estima que si hubiera algún preso caracterizado convendría tomar
medidas contra él.
JUSTICIA Y O.P.: Dice que los presos antifascistas han sido
puestos en prisión atenuada y que a todos ellos se les pondrá en
libertad.- Hizo una sola excepción: La de aquellos cuatro
asesinos condenados a muerte por el Tribunal Popular
(10)
.
Se acuerda poner en libertad a todos los presos antifascistas.
AGRICULTURA: Dice que de dejar a los presos fascistas con vida
la gente que quede en Gijón sufrirá las consecuencias de tal
medida.
COMUNICACIONES: Se muestra conforme con el criterio sustentado
por el Consejero de Agricultura y se manifiesta partidario de
tomar medidas extremas contra determinadas personas de la
retaguardia.
PROPAGANDA: Se opone y habla de la repercusión que para la causa
de la República pudieran tener estas medidas en el extranjero y
aún en la propia España
(11)
.
JUSTICIA Y O.P.: Opina lo mismo.
OBRAS PÚBLICAS: Dice que debe evitarse cualquiera clase de
excesos. De hacer tal cosa podríamos provocar una reacción
internacional que acabara con la República.
Con el voto en contra de los Consejeros de Agricultura,
Comunicaciones e Instrucción Pública se acuerda respetar la vida
de los presos.
Y no habiendo más asuntos que tratar se levantó la sesión a las
dos menos cuarto de la tarde.“
Anotaciones del autor del artículo a propósito del Acta de la
última reunión del Consejo Soberano de Asturias y León
(1).
El Consejero de Comercio estaba en Francia, probablemente
tratando de conseguir protección para la evacuación. Otras
opiniones contradictorias en Castro Delgado, "Hombres made in
Moscú", pág. 576 de la edición de México de 1960.
(2).
Aunque citado como Coronel-Jefe de Estado Mayor, Prada era
el Jefe del Ejército. El Jefe del Estado Mayor era el comandante
de Infantería, Ciutat.
(3).
Los nacionales alcanzaron Villaviciosa el 19 de Octubre.
Los comunistas Galán (teniente coronel jefe del XIV Cuerpo de
Ejército) y Roza habían establecido, según Ambou, la misma
apreciación. Sería relevante conocer completo el "Informe" de
Francisco Ciutat.
(4). La reunión decisiva de la Comisión de Guerra se celebró el
día 17 de Octubre.
La Comisión de Guerra se había formado tras la declaración de
soberanía del Consejo y la destitución del general Gamir
Ulibarri. En su origen, estaba B.Tomás, Ambou,
Onofre García,
Blanco, Calleja y el Tte.Coronel Linares.
Prada se incorporó al
tomar el mando del Norte.
(5). Según el testimonio de
J. Barreiro, que fue Secretario de
la Consejería de Guerra: "Al compañero Valentín Calleja,
consejero de Marina (...) le dio el encargo el Consejo Soberano
de preparar las embarcaciones disponibles en vista de una
eventual evacuación. El encargo se dio un poco tardíamente, de
suerte que a la hora de efectuar el evento (...) la preparación
de las embarcaciones era notoriamente incompleta" (recogido de
un cuestionario que me contestó meses antes de fallecer en Chaun,
Francia).
(6).
(El Consejero de Instrucción Pública) se refiere a la huida en
la draga "Somo" que tuvo lugar el 12 de Octubre desde el
puerto de San Juan de Nieva.
Sobre este hecho hay un interesante relato en el libro de
Santiago Blanco de reciente aparición "El inmenso placer de
matar un gendarme. Memorias de guerra y exilio" (Cuadernos para
el Diálogo, 1977). Blanco era secretario de Belarmino Tomás y
uno de los protagonistas de esa salida. A la vista del libro
creo que no se le puede calificar de simpatizante trotskista,
como hice en mi apunte.
(La organización secreta) se trata de la Masonería.
Efectivamente, hubo en esa huída masones, pero otros muy
significados como Maldonado y el alcalde de Gijón, Avelino G. Mallada, se quedaron hasta el final.
(7). El embarque fue un auténtico desastre como reconoce el
"Informe" del Gobierno.
El escritor socialista de izquierda y entonces militante de las
JSU, Alberto Fernández, traza una pincelada de lo ocurrido en su
novela histórica "Procés á Madrid" y vuelve sobre el tema en la
revista "Tiempo de Historia", nº 35 de Octubre de 1977.
(8).
Pablo Fernández, traductor de los oficiales rusos, describe
al joven historiador mejicano de origen asturiano, Paco Ignacio Taibo: "... se planeó la forma de salvar el personal soviético,
y para tal efecto, se tomaron cuatro medios de efectuar la
retirada (...) Un avión bimotor que se había comprado dos meses
antes en Francia (...) lo teníamos escondido en Carreño (...) y
había llegado con dicho aparato un piloto ruso sólo para este
menester". (Fue el procedimiento utilizado). La promesa estaba
en condiciones de hacerla, en mi opinión, porque en el
interesante testimonio que me facilita Taibo se dice más
adelante: "Había en la zona dos submarinos rusos que nadie de
los españoles sabían y con los cuales nos comunicábamos todas
las noches así como con Moscú...", lo que permitió sin duda
concretar la ayuda para la evacuación.
(9).
La destrucción de fábricas) fue uno de los objetivos principales
que se marcó el PCE, pero insuficientemente seguido. Ambou piensa que se tardó en hacerlo porque otros tenían la
esperanza de pactar con el enemigo una buena retirada a cambio
de las fábricas intactas. En unos cuadernos manuscritos inéditos
sobre los últimos días de la guerra, Paulino Rodríguez, que fue
alcalde socialista en San Martín del Rey Aurelio, narra cómo le
visitó un oficial para llevar a cabo las destrucciones, al que
pidió tiempo para convencer al Gobierno de que no se produjeran.
Paulino, con otros dos gestores del Ayuntamiento, José Varela y
Ceferino González, se trasladó a Gijón con el ánimo de convencer
al Gobierno de las graves consecuencias para "toda la economía y
la población civil".
(10). Fueron varios los milicianos juzgados por el Tribunal por
haber asesinado a personas de derechas. Es una de las
características diferenciales entre la justicia que se practicó
en uno y otro bando.
(11).
El Consejo se había dirigido, días antes, al margen del Gobierno
de la República, a la Sociedad de Naciones, creando un incidente
embarazoso, al que se refiere, entre otros, Zugazagoitia. El Consejo hacía en esa comunicación internacional
amenazas sobre los presos.
Antonio Masip
Antonio Masip Hidalgo, es abogado y
diputado del Parlamento Europeo por el PSOE, ha sido alcalde de
Oviedo y consejero del gobierno autonómico asturiano. Artículo
publicado en El Basilisco, en 1978.
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