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Guerra civil en
Asturias: introducción y cronología |
La agitada década de los treinta había doblado ya su primera
mitad, cuando España se vio sacudida por la violenta convulsión
de una contienda civil que duraría tres largos años. Asturias
fue una de las regiones que con mayor intensidad vivió y sufrió
el drama de aquellos mil días de guerra y de fuego. Durante
catorce meses, el territorio asturiano sirvió como campo de
batalla a las fuerzas en pugna, y sus montañas, sus bosques, sus
praderías, sus valles bucólicos, sus ciudades y sus aldeas se
vieron metamorfoseados en escenario de sangrientos e
ininterrumpidos combates.
Como en otros lugares, también en el antiguo Principado
brotó el conflicto bélico con un pronunciamiento militar que no
llegó a alcanzar el éxito total perseguido por los sublevados. A
partir de la frustración del golpe inicial, se perfilaron los
dos bandos que con las armas se enfrentarían a lo largo de los
cuatrocientos días que mediaron entre el 19 de julio de 1936 y
el 21 de octubre de 1937.
Extenso período éste, en el cual Asturias se mantuvo escindida
en dos zonas antagónicas, la republicana y la nacional,
separadas la una de la otra por la línea trazada por las
trincheras. En tal período cabe distinguir tres etapas
claramente diferenciadas:
A/ Una, inicial, que dio comienzo el 19 de julio de 1936 con el
alzamiento militar, para cerrarse el 17 de octubre del
mismo año. Fase caracterizada por la defensa de los enclaves
nacionalistas de los cuarteles de Gijón, y de la plaza sitiada
de Oviedo, y únicamente de ésta tras la caída de aquellos. La
existencia de tales islotes de resistencia determinó la
penetración por occidente de las llamadas "columnas
gallegas", las cuales acudían en auxilio de la
guarnición asturiana y el 17 de octubre de 1936 pusieron fin al
cerco de Oviedo, estableciendo contacto con los defensores de la
capital, que a partir de ese momento quedó unida en precario con
la zona oeste de la provincia ocupada ya por las fuerzas
nacionales.
En la otra zona, en la republicana, derrumbadas por efecto de la
sublevación de las guarniciones militares, las estructuras
políticas y administrativas provinciales, el vacío de poder así
ocasionado lo llenaron "juntas" y "comités"
surgidos espontáneamente en cada localidad, independientes en la
práctica unos de otros, con lo que se originó una situación
confusa y anarquizante.
B/ La segunda etapa, la más amplia, es la que media entre el 17
de octubre de 1936 y el 24 de agosto de 1937. Durante la misma,
la línea del frente que había quedado definida tras la entrada
en Oviedo de las columnas gallegas, permanecerá prácticamente
estabilizada, sin experimentar oscilaciones sensibles, pese a
los repetidos ataques que a favor de su superioridad desencadena
el Ejército Popular de Asturias sobre la capital de la
provincia y su corredor de comunicación; ataques que tienen su
momento álgido en la ofensiva republicana de febrero de 1937. En
todo este periodo señalado, la iniciativa le corresponde al
Frente Popular, permaneciendo las fuerzas nacionales a la
defensiva.
En el orden político, en la Asturias republicana, se desarrolla
un proceso de normalización comenzado en las postrimerías de la
fase precedente, y que comprende la corrección de los iniciales
excesos revolucionarios, así como también el restablecimiento de
una autoridad única, tanto en lo civil como en lo castrense.
Este proceso se vio impulsado en virtud de la unificación
efectuada entre el Comité del Frente Popular establecido
en Sama, y el Comité de Guerra radicado en Gijón, el
primero de hegemonía socialista, y de predominio libertario el
segundo; y, sobre todo, por la posterior constitución del
Consejo Interprovincial de Asturias y León, órgano máximo de
gobierno de la zona republicana.
Común a estos dos períodos apuntados fue la obsesiva atracción
ejercida por Oviedo sobre el Frente Popular asturiano. La misma
llegó hasta tal punto que la totalidad de los esfuerzos se
polarizaron en torno a la capital de la provincia, para volverse
a la postre estériles, en detrimento de otras operaciones que
muy posiblemente hubiesen reportado resultados más positivos
para la causa republicana.
C/ La tercera y última fase se abrió el 24 de agosto de 1937 con
la derrota sufrida por las armas gubernamentales en Santander, y
la consiguiente pérdida de dicha provincia limítrofe, con lo
cual la Asturias frentepopulista quedaba aislada en el Norte. Y
se cerró el 21 de octubre del mismo año al producirse el
derrumbamiento total y definitivo del frente septentrional.
En su soledad, arrinconado a orillas del Cantábrico, el Consejo
Interprovincial declaró su propia soberanía constituyéndose en "Consejo
Soberano de Asturias y León".
Al Ejército Nacional del Norte, adquirida la
superioridad, y con ella la iniciativa, tras de haber
permanecido hasta el momento en actitud pasiva, le correspondió
entonces su turno, y el Consejo Soberano hubo de defender el
territorio frente al ataque desencadenado por los soldados de
Franco, riñéndose dramáticos combates que concluyeron con la
derrota del Frente Popular y el definitivo hundimiento del
último bastión de la República en el Norte. Con la entrada
victoriosa de las tropas nacionales en Gijón el 21 de octubre de
1937 finalizó ese período de quince meses en el cual Asturias
fue teatro de operaciones y protagonista de excepción de la
Guerra Civil Española.
Ésta no había sobrevenido espontánea ni impensadamente. A
nadie cogió su estallido por sorpresa. Antes bien, tuvo un largo
proceso de gestación, que en Asturias arrancó del movimiento
revolucionario de octubre de 1934 para fijar sus orígenes más
próximos en los comicios de febrero de 1936, donde quedaron
definidos los dos grandes bloques que, prácticamente
equilibrados, en el mes de julio trasladaron su pugna desde la
contienda electoral ante las urnas, a la lucha encarnizada de
las trincheras.
Derechas e izquierdas en irrevocable enfrentamiento. Por escaso
margen, la victoria en las urnas correspondió a la coalición
izquierdista, el Frente Popular, con predominio de
socialistas y de republicanos de izquierda, participación del
minoritario pero fuerte Partido Comunista, y el apoyo, en
esta ocasión, de los votos del sector libertario.
Acción Popular y el Partido Republicano Liberal
Demócrata, creación éste del veterano político asturiano
Melquíades Álvarez, aglutinaban al electorado derechista. Y
cuando la controversia se planteó en términos absolutos y
dramáticos, en el campo de batalla, hizo su aparición Falange
Española.
En cuanto a las fuerzas de clase, constituían las mismas el más
importante núcleo de la izquierda asturiana. El movimiento
obrero poseía en la región una organización eficiente y un
notable arraigo. Dos grandes centrales, la Unión General de
Trabajadores y la Confederación Nacional del Trabajo,
de inspiración socialista y ácrata, respectivamente, compartían
la hegemonía sindical.
Como en el resto de España, el papel de árbitro en el dramático
juego habrían de desempeñarlo el Ejército y las fuerzas
de orden público. Los militares de la guarnición asturiana,
en general, no incurrían ciertamente en extremismo, y salvo
casos aislados, bien podían pasar por apolíticos. A la hora de
tomar partido, pesó sobre los jefes y oficiales el recuerdo de
los sucesos revolucionarios de octubre del treinta y cuatro, en
cuya represión muchos de ellos habían intervenido. Y cuando
hubieron de elegir bando, lo hicieron en su mayoría movidos por
el deseo de impedir una repetición de aquellos. Llegado el
momento de las decisiones irrevocables, permanecieron leales al
Gobierno la Fábrica de Armas de Trubia, la Comandancia
de Carabineros, la Compañía de Asalto de Gijón
y los mandos del Grupo del mismo cuerpo de Oviedo; y se
sublevaron los Regimientos de "Milán" y de "Simancas",
el 8º Batallón de Zapadores, el Grupo de Artillería,
la Guardia Civil y el Grupo de Asalto de Oviedo.
En no pocos y significativos casos personales, la adhesión de
los militares de carrera, tanto en activo como retirados, a uno
u otro bando quedó determinada, no por imperativos ideológicos,
y sí por motivaciones circunstanciales. Pese a ello, quienes así
obraron fueron en todo momento leales servidores de la causa
abrazada.
Perfiladas las fuerzas oponentes, sólo faltaba el chispazo
susceptible de provocar el incendio. Fue éste el asesinato del
líder de la oposición parlamentaria, Calvo Sotelo, crimen
político con el cual se encendió la sangrienta guerra civil
española, en la que Asturias habría de desempeñar un papel de
protagonista de excepción. Porque el desarrollo de la contienda
en la región incidió decisivamente en el resultado último de
aquella. Hecho éste que pasan por alto quienes sólo aciertan a
contemplar en los sucesos bélicos asturianos operaciones propias
de un frente secundario. En semejante desinterés tienen su
origen los numerosos errores que se aprecian en lo tocante a
Asturias en obras que, por otra parte, gozan de merecida
reputación.
Tanto la derecha como la izquierda asturianas se entregaron
generosamente, sin cicaterías, mezquindades ni reservas, al
magno holocausto que fue la guerra española. En sus tierras y en
sus hijos, padeció el antiguo Principado el dolor y el drama de
la colosal tragedia hispana.
En sus instrucciones para el proyectado alzamiento militar
contra el Gobierno del Frente Popular instaurado tras las
elecciones de febrero de 1936, el general Mola,
"Director" de aquél y Comandante Militar de Navarra, asignaba a
la guarnición de la Comandancia Exenta de Asturias una misión de
índole defensiva y secundaria en el conjunto de los planes
generales del pronunciamiento. En virtud de las instrucciones de
Mola, las fuerzas acuarteladas en el antiguo Principado debían
mantener a raya a las masas populares de las cuencas mineras de
la provincia y del puerto de El Musel. Cometido éste en
apariencia de fácil cumplimiento, mas de ardua ejecuci6n en la
práctica, por cuanto aquellas masas habían protagonizado dos
años atrás una revolución, la de octubre de 1934, cuya represión
precisó de la intervención de las unidades más selectas del
Ejército español, como el Tercio, los Regulares y
los Batallones de Cazadores africanos.
En vísperas del levantamiento, ocupaba el cargo de Comandante
Militar de Asturias el coronel de Estado Mayor Antonio Aranda
Mata, y las unidades del Ejército a su mando se agrupaban en
Oviedo, capital de la provincia, y en la ciudad marítima de
Gijón, distantes entre sí ambas localidades veintiocho
kilómetros. Guarnecían la capital, el Regimiento de
Infantería "Milán", con cuatrocientos hombres y una Compañía
de sesenta plazas destacada en Trubia, localidad donde radicaba
la Fábrica de Cañones; y un Grupo de Artillería de Montaña,
de a dos baterías con un total de ocho piezas del ciento cinco,
y cien artilleros. En Gijón, tenían sus cuarteles el
Regimiento de Infantería de Montaña "Simancas”, con
cuatrocientos hombres sobre las armas; y el Octavo Batallón
de Zapadores-Minadores, éste con ciento ochenta soldados en
sus filas. Comandante Militar de Gijón lo era el coronel
Antonio Pinilla Barcelón, Primer Jefe del Regimiento "Simancas".
Más importantes que las del Ejército, eran en la provincia las
fuerzas de orden público, consistentes en ocho compañías de la
Guardia Civil, y cuatro de Asalto, de éstas
últimas tres en Oviedo y una en Gijón. Completaban los Cuerpos
armados, las tropas del Resguardo, con trescientos
carabineros. En total ascendían los efectivos de la guarnición
asturiana a unos tres mil hombres, de los cuales mil trescientos
eran Guardias civiles, y cuatrocientos diez de Asalto.
La noticia de la sublevación del Ejército de África,
acaecida el 17 de julio de 1936, la dio a conocer en Asturias el
diario socialista "Avance" en su edición del sábado 18 de
julio, y las organizaciones afectas al Frente Popular decretaron
la huelga general poniendo en pie de guerra al proletariado de
la provincia. De las cuencas del Caudal y del Nalón acudieron a
Oviedo nutridos contingentes de mineros, veteranos en su mayoría
de la revolución del treinta y cuatro, al tiempo que los
dirigentes políticos y de clase se reunían con el gobernador
civil, Isidro Liarte Lausín, en un Comité en el cual se
hallaban representadas las tendencias integradas en la alianza
frentepopulista, incluido el sector libertario.
Los líderes izquierdistas no abrigaban serios recelos en cuanto
a Asturias concernía, así como tampoco respecto a la conducta a
seguir por la guarnición militar de la provincia. La acusada
personalidad del coronel Aranda, hombre de talante liberal que
profesaba la fe republicana, fuera de toda sospecha, disipaba al
respecto cualquier duda posible. La adhesión al Gobierno del
Comandante Militar de la Provincia se daba por descontada.
De ahí que atendiendo a las urgentes peticiones que llegaban
procedentes de Madrid, se dispuso en la tarde del sábado, día
18, la partida hacia la capital de España de dos expediciones de
mineros, en ferrocarril una, por carretera transportada en
camiones, otra. Encuadraban a los expedicionarios oficiales de
Asalto, de ideología republicana. El comandante Ayza, con
Martínez Dutor como segundo, asumía el mando de las
columnas, de las cuales, tan sólo la vanguardia consiguió
alcanzar Madrid.
Cuando el coronel Aranda dilataba con subterfugios ordenancistas
la entrega del armamento que se le solicitaba, los anarquistas y
comunistas del Comité le pidieron al Comandante Militar que
clarificase su conducta, y se negaron a la partida hacia Madrid
de nuevas columnas de mineros.
Del Ministerio llamaron al coronel los generales Castelló
y Miaja, y el teniente coronel Saravia,
requiriéndole para hacer entrega de las armas, a lo que Aranda
se oponía con pretextos de índole reglamentaria. Hasta el
momento en que, hallándose en el Gobierno Civil reunido con
Liarte Lausín y el Comité del Frente Popular, le
llegó un despacho telegráfico ordenándole efectuar la entrega.
Con la excusa de transmitir personalmente la orden a los Jefes
de Cuerpo, Aranda abandonó la reunión, en compañía del teniente
coronel de la Guardia Civil, para trasladarse seguidamente al
cuartel del Regimiento "Milán".
Convocó a los Jefes, efectivamente. Mas fue para comunicarles su
decisión de sublevarse, según en conversación telefónica
sostenida aquella misma mañana, le había prometido al general
Mola. Era el día 19 de julio.
Aranda lo tenía todo dispuesto para el pronunciamiento. La
víspera se había entrevistado en secreto con Pinilla, Comandante
Militar de Gijón, y ambos coroneles quedaron de acuerdo en
proclamar el Estado de Guerra cuando la ocasión se mostrase
favorable. Previsor, Aranda había ordenado la concentración en
la capital de las Compañías de la Guardia Civil, excepción hecha
de la de Gijón.
Los Jefes de Cuerpo de la guarnición, coronel Recas, del
"Milán", tenientes coroneles Lapresa, de la Guardia
Civil, y Ortega, de Estado Mayor; capitán de Artillería
Corujedo, mostraron su adhesión al Comandante Militar,
secundando su actitud. No fue citado a la junta el comandante
Ros, de Asalto, de filiación izquierdista.
En el mismo telegrama recibido de Madrid ordenando la entrega
del armamento, el coronel escribió de su puño y letra: "No se
cumple por ser contrario al honor militar y a los verdaderos
intereses de la Patria. Tómense las medidas oportunas para
dominar Oviedo".
Eran las cuatro y media de la tarde, y a partir de ese instante
se precipitaron los acontecimientos. El coronel llamó a su
presencia al comandante Caballero, antiguo jefe del Grupo
de Asalto, depuesto por el Gobierno del Frente Popular, y
Caballero, con el teniente Rodríguez Cabezas como
segundo, al frente de dos secciones de la Guardia Civil se
presentaron en el cuartel de Santa Clara sublevando a los
guardias de Asalto. En aquellos momentos se estaba procediendo a
repartir armas a las Milicias Populares, y el comandante
Ros, algunos guardias y varios milicianos se hicieron fuertes en
el Almacén de Respetos, siendo reducidos al día siguiente,
hallando Ros la muerte.
La decidida acción provocó el pánico. El Comité del Frente
Popular emprendió la huida, así como también los mineros que en
número de tres o cuatro mil ocupaban la ciudad. Y cuando
Caballero se presentó en el Gobierno Civil con sus guardias, los
números de la Compañía de Asalto que custodiaba el edificio
hicieron causa común con el que había sido su comandante. Liarte
Lausín, solo, abandonado por todos, hubo de resignar el mando.
Dueño de la capital merced al audaz golpe de mano, a las diez de
la noche, a través de la radio, lanzaba Aranda un estentóreo
¡Viva España! y solicitaba del elemento civil voluntarios
para empuñar las armas. Unos ochocientos hombres, en su mayor
parte jóvenes falangistas, respondieron en el momento a la
convocatoria del coronel. Estos paisanos militarizados no
constituyeron ningún Cuerpo de Voluntarios, sino que se
encuadraron en las distintas unidades del Ejército, Guardia
Civil y Asalto.
Alzado en armas, Aranda no improvisaba. Profesional brillante de
Estado Mayor, tenido por uno de los militares más competentes
del Ejército español, cuando se hizo cargo de la Comandancia
Exenta de Asturias elaboró un plan de operaciones para el
caso de que se desatase una nueva revolución semejante a la del
treinta y cuatro. Plan que, limitado en sus ambiciones
originarias por la posterior reducción de las fuerzas, consistía
en síntesis en la creación de un reducto triangular con
los vértices en Oviedo, Gijón y Avilés, más el apéndice
de Trubia, y formar al tiempo una columna al objeto de
actuar ofensivamente sobre las cuencas mineras. Y tal era el
plan que el coronel iba a poner en práctica en la tarde
del domingo, 19 de julio. Al efecto, había comunicado
telefónicamente con los coroneles Pinilla y Franco, director de
la Fábrica de Armas de Trubia este último. A Pinilla le ordenó
ocupar Gijón, obteniendo la conformidad del coronel. A Franco le
ordenó asimismo defender la Fábrica, y de no poder hacerlo,
proceder a su destrucción, a lo cual se opuso el Director de
aquella.
En la madrugada, trescientos Guardias Civiles y una Compañía de
Infantería del "Milán", con una Batería de Montaña, ocupaban
posiciones en los alrededores de Oviedo, y a las diez de la
mañana del lunes, día 20, otra Compañía del "Milán", con bandera
y banda de Música, daba lectura en la Plaza de la Escandalera al
Bando por el que se declaraba el Estado de Guerra. Se
celebraba el solemne acto castrense, y ya las fuerzas destacadas
en torno a la capital se veían precisadas a romper fuego contra
los grupos de milicianos, mineros en su mayor parte, que se
concentraban en los accesos a la ciudad. El cerco de Oviedo
acababa de dar comienzo.
En Gijón las cosas no rodaron tan favorablemente para el
Comandante Militar de Asturias. En el interior del cuartel del "Simancas",
en la tarde del domingo 19, el capitán Nemesio González
amotinó a su Compañía, y por tal causa hubo de suspenderse la
salida de la fuerza. Con semejante aplazamiento, la guarnición
gijonesa desaprovechaba la ocasión propicia para sublevarse y
perdía el factor sorpresa. Y así cuando en la madrugada del
lunes, día 20, se echaron las tropas a la calle, el Frente
Popular había tomado ya sus disposiciones: en el Cuartel de
Asalto se repartieron armas a las Milicias gijonesas, engrosadas
con columnas llegadas de La Felguera; y se habían concentrado en
la ciudad las fuerzas del Cuerpo de Carabineros, leales al
Gobierno. En los talleres se blindaron camiones, y en la Casa
del Pueblo, con dinamita y gasolina, se fabricaron granadas de
ocasión.
Milicianos, carabineros, guardias de Asalto, se opusieron a las
unidades de Infantería, Zapadores, y Guardia Civil que
pretendieron ocupar la plaza de acuerdo con el plan que se había
elaborado la víspera en una reunión de Jefes de Cuerpo celebrada
bajo la presidencia de Pinilla. Dicho plan era ya conocido por
el Frente Popular a través de los capitanes de Asalto y de
Carabineros que habían asistido a aquella reunión, y que pese al
compromiso adquirido en principio con los conjurados concluyeron
por adoptar una actitud progubernamental. Según el plan, una
Compañía de Infantería habría de tomar la Casa del Pueblo y las
Estaciones, una sección de la Guardia Civil se posesionaría del
Ayuntamiento y del Banco de España, dos secciones de Zapadores
ocuparían la Fábrica de Gas y el Hospital, los Carabineros
dominarían el muelle local y el puerto de El Musel, y la
Compañía de Asalto patrullaría las calles montando vigilancia en
los edificios de Correos, Teléfonos y Comisaría de Policía. Una
segunda Compañía de Infantería procedería a la declaración del
Estado de Guerra, y fuerzas del "Simancas", del Batallón de
Zapadores, y de la Guardia Civil, se harían con las entradas de
la ciudad.
Para cubrir los objetivos señalados, salieron a la calle dos
Compañías del "Simancas", la 2ª y la 3ª, una sección de la
Guardia Civil y dos secciones de Zapadores. Los suboficiales de
la 3ª compañía de Infantería desarmaron al capitán y al
teniente, y apostada la fuerza en las inmediaciones del cuartel,
se abrió fuego contra éste. Otra compañía del "Simancas" hizo su
salida, primero, para hacerlo tras ella dos secciones, una de
fusiles y otra de máquinas. Batidas las fuerzas en un combate
callejero que se prolongó hasta el mediodía del lunes, las
tropas hubieron de replegarse sobre el cuartel de Infantería, lo
cual no pudieron efectuar todas las unidades, quedando aisladas
las dos secciones de Zapadores, la sección del "Simancas"
mandada por el teniente Frías, y un pelotón del mismo
Regimiento con el alférez Hüario Gómez, así como también
otro pelotón de la Guardia Civil, unidades que concluyeron por
deponer las armas. Como también se rindieron el destacamento que
guarnecía el Fuerte de Santa Catalina, y el Cuartel de la
Benemérita. Se frustraba así el alzamiento de la guarnición
gijonesa, la cual quedaba recluida en los acuartelamientos del "Simancas"
y del Zapadores, convertidos ambos en reductos.
Malas noticias eran éstas para el coronel Aranda. Agravadas aún
por las que recibía de Trubia, donde el director, desoyendo sus
instrucciones rendía a los mineros la Fábrica de Cañones. El
golpe de mano fulminante y eficaz concebido por el Comandante
Militar de la provincia, tan sólo había triunfado plenamente en
Oviedo, ciudad que, junto con los cuarteles gijoneses, se
mantenía como solitario baluarte. En consecuencia, era la guerra
la que había hecho estallido en tierras del antiguo Principado
de Asturias.
Para toda España eran aquellos decisivos días de julio, días de
inquietud y de zozobra, en los cuales se gestaba la escisión del
territorio en dos mitades antagónicas. Triunfaba el
pronunciamiento militar en Sevilla, Zaragoza, Burgos, Valladolid
y La Coruña, cabeceras respectivamente de las Divisiones
Orgánicas II, V, VI, VII y VIII; así como también en el
Protectorado de Marruecos y en la Comandancia Militar de las
Canarias.
Fracasaba, por el contrario, el alzamiento, en las Divisiones I,
III y IV, con cabecera en Madrid, Valencia y Barcelona.
Dominarían los sublevados las cuatro provincias gallegas,
Castilla la Vieja -excepción hecha de Santander, su provincia
marítima-, el antiguo reino de León, Aragón, Navarra, Álava,
Cáceres, y, en Andalucía, Sevilla, Cádiz, Huelva, Córdoba y
Granada; y en las islas Canarias, Mallorca e Ibiza.
El Gobierno de la República mantendría su autoridad en el resto
del país: Castilla la Nueva, Cataluña, Levante, Vizcaya,
Guipúzcoa, Santander, Badajoz, Murcia, Albacete, Almería,
Málaga, Jaén, y la isla de Menorca.
Repartido así, un tanto al azar, el territorio nacional, la
guerra civil plantaba en él sus reales, para prolongarse cruel y
sangrienta durante tres años de horrible pesadilla inacabable.
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Cronología de la Guerra Civil en
Asturias |
Año 1936
Mes de Julio
18. Se conoce en Asturias la noticia de la sublevación del
Ejército de África. Las organizaciones obreras decretan la
huelga general. Parten hacia Madrid dos expediciones de mineros.
19. El coronel Aranda se alza en armas y domina Oviedo.
20. Se declara en Oviedo el Estado de guerra. Fracasa el intento
del coronel Pinilla de ocupar Gijón, y la guarnición de
dicha ciudad queda sitiada en sus cuarteles. Los mineros ponen
cerco a Oviedo. La Fábrica de Cañones de Trubia queda en poder
del Frente Popular.
21. En Gijón se rinde el Cuartel de la Guardia Civil. Comienzan
los ataques al "Simancas".
22 y 23. Siguen los asaltos al cuartel del "Simancas". Aranda
efectúa salidas.
24. Las Milicias Populares tratan de incendiar el "Simancas".
25. Aranda tiene que replegarse cuando marchaba a socorrer a la
guarnición gijonesa.
28. Sobrevuela Gijón un avión republicano. Se forma en Lugo, a
las órdenes del comandante Ceano, una columna que operará
en Asturias.
29. Se presenta ante Gijón el crucero nacional "Almirante
Cervera".
30. La columna de Ceano cruza el Eo y Castropol.
3.1 Combate de Olivares, en el frente de Oviedo
Mes de Agosto
1. Ataques al cuartel de Zapadores, de Gijón. Ceano entra en
Navia. Se organiza en Lugo una segunda columna, al mando de
Teijeiro.
2. En Gijón prosiguen los asaltos al Zapadores. La aviación
republicana bombardea el "Simancas".
3. Primeros ataques contra Oviedo. La de Ceano riñe combate en
Villapedre.
4 y 5. Ataques nocturnos al Zapadores.
8. Oviedo sufre un bombardeo aéreo. En intentos de asalto a los
cuarteles. Las "columnas gallegas" entran en Luarca.
12. Los sitiadores excavan una mina para batir el "Simancas".
Martín Alonso asume el mando de las "columnas gallegas", que
ocupan Canero y Trevías.
14 La aviación nacional bombardea Gijón causando cincuenta
víctimas. En represalia, se da muerte a ciento dieciséis presos
políticos.
15. Las fuerzas del "Simancas" hacen una salida para neutralizar
los intentos de los sitiadores de prender fuego al cuartel. El
acorazado "España" y el destructor "Velasco"
relevan al "Cervera" en su misión de apoyo a los
cuarteles gijoneses.
16. Las Milicias Populares asaltan el Zapadores y se apoderan
parcialmente de dicho cuartel, que por la noche evacuan sus
defensores, replegándose sobre el "Simancas".
19. Ocupación del Puerto de Leitariegos por los nacionales.
20. Aumenta la presión sobre el "Simancas" Contraataques del
Frente Popular en Leitariegos.
21. Sucumbe el cuartel del "Simancas". Las columnas de socorro
toman Novellana.
22. En una acción ofensiva, los defensores de Oviedo toman El
Campón. Las columnas nacionales entran en Cangas del Narcea.
23. Contraataques republicanos en El Campón y en Somiedo.
25. Las fuerzas de Martín Alonso ocupan Tineo.
26. La columna de la costa se repliega sobre Novellana.
27. Teijeiro rebasa La Espina y enlaza con la columna que
penetra desde Leitariegos.
31. En Oviedo, la bandera roja y gualda sustituye a la tricolor.
Mes de Septiembre
1. Los sitiadores presionan sobre Oviedo. Los defensores de la
plaza, en un contraataque ocupan El Mercadín. Las columnas
gallegas alcanzan Soto de Luiña.
2. Escaramuzas en San Esteban de las Cruces, en el frente de
Oviedo.
4. Intenso bombardeo aéreo sobre Oviedo.
5. Prosiguen los bombardeos de Oviedo. Por la costa, la columna
de socorro llega a Cudillero.
6. Se traslada a Gijón el "Comité Provincial del Frente
Popular", hasta el momento radicado en Sama.
7. La columna de Teijeiro entra en Pravia.
8 y 9. Ofensiva republicana sobre Oviedo ataques se llevan por
el sector de San Esteban las Cruces. Las columnas gallegas
cruzan el Narcea y toman Cornellana.
10. En Oviedo, los sitiadores atacan la Loma del Canto. Combates
en La Cabruñana.
12 Ataques republicanos en el frente de Oviedo
13. Las Milicias Populares, al mando del comandante Gállego,
defienden La Cabruñana.
14. Teijeiro ocupa La Cabruñana.
15. Entran en Grado las columnas gallegas.
16. Las Milicias Populares detienen a las fuerzas de Martín
Alonso en su avance hacia Trubia.
18. Contraataques republicanos en Peñaflor.
23. En un golpe de mano, Aranda toma la posición de Abuli.
25. Las columnas gallegas fuerzan el paso por el desfiladero de
Peñaflor.
27. La Flota Republicana se traslada al Cantábrico.
29. Por Decreto del Gobierno de la República se nombra a
Belarmino Tomás Gobernador General de Asturias y de León.
Mes de Octubre
4. Martín Alonso recibe como refuerzo una Bandera del
Tercio y un Tabor de Regulares. Se desata sobre Oviedo una
ofensiva republicana.
5 a 12. Intensos ataques contra Oviedo. Los defensores efectúan
un repliegue general sobre el casco urbano.
13. Las fuerzas de Martín Alonso ocupan El Escamplero.
14. Prosiguen los ataques a Oviedo. La aviación nacional deja
caer en el interior de la plaza treinta mil cartuchos.
16. Las tropas de Martín Alonso ocupan el pueblo de
Gallegos. En el frente de Oviedo, los milicianos se infiltran
por San Lázaro.y el Campillín. En Gijón se constituye el
Tribunal Popular.
17. Las "columnas gallegas" toman contacto con los defensores de
Oviedo. El cerco queda roto.
18. Ataques republicanos en El Escamplero.
20. Las fuerzas frentepopulistas operan sobre el Puerto de
Somiedo.
22. Contraataques nacionales.
23 y 24. Prosiguen los ataques republicanos.
27. La guarnición de Oviedo pasa al contraataque.
29. Operación sobre Sograndio, en el frente de Oviedo, a cargo
de las tropas nacionales.
30. Acción en Puerto Ventana, ejecutada por el Frente Popular.
Mes de Noviembre
2. El Ejército Republicano actúa sobre el Puerto del Pontón.
4. Presión republicana en La Cabruñana.
10. Se disuelve el "Comité de Guerra" de Gijón.
13. Acción de las fuerzas nacionales en el valle del Narcea.
23. El Ejército Popular corta las comunicaciones de Grado en el
alto de La Cabruñana. Las fuerzas nacionales restablecen
aquella.
25 y 26. Nueva ofensiva republicana sobre Oviedo, que no alcanza
resultados positivos.
27. Acciones de las fuerzas frentepopulistas en el "pasillo" de
Grado.
Mes de Diciembre
10. Intentos del Ejército Popular por El Escamplero y Peñaflor.
15 a 18. Ataques republicanos en el frente de Oviedo.
21. En Oviedo, fusilamiento del ex-gobernador Liarte Lausín.
22. Acción en Olivares, en el frente de Oviedo.
23. Se crea, por Decreto del Gobierno de la República, el "Consejo
Interprovincial de Asturias y León".
Año 1937
Mes de Enero
1. Dejan de publicarse los periódicos gijoneses "El Comercio",
"El Noroeste" y "La Prensa", a los que sustituyen
los diarios "Avance" y "C.N.T.".
5. Ataques sobre Oviedo por San Roque.
10. El Ejército Popular ataca por Olivares, San Claudio y La
Cadellada.
21 y 22. Presión de las tropas republicanas en el sector de
Gurulles. Ataques sobre La Cadellada.
Mes de Febrero
6. El "Consejo Interprovincial de Asturias y León" autoriza a la
banca privada a reanudar su funcionamiento. Nuevos ataques
republicanos sobre Oviedo y El Escamplero.
14. Se repiten los ataques contra Oviedo, por el sector de
Olivares y Buenavista.
17. Aranda refuerza sus líneas defensivas.
19. Es pasado por las armas el Rector de la Universidad de
Oviedo, Leopoldo Alas.
21. Da comienzo una gran ofensiva republicana sobre Oviedo y su
corredor.
22 a 28. Prosigue con la mayor violencia la ofensiva.
Mes de Marzo
1. Un temporal de nieve dificulta las operaciones. Remite en su
ímpetu el ataque del Ejército Popular.
5. Aranda pasa al contraataque, sin conseguir los
objetivos propuestos.
17. Decae la presión republicana. La ofensiva puede darse por
extinguida.
30. Mola inicia la Campaña del Norte con el ataque sobre
Vizcaya.
Mes de Abril
4. Acuden a defender Vizcaya cuatro Brigadas asturianas.
12. El "Consejo de Asturias y León" crea una "Comisión
Depuradora Militar".
20. Belarmino Tomás Presenta su dimisión, que el Gobierno
republicano no acepta.
30. En la zona republicana de Asturias, se establece
obligatoriamente el trabajo en tareas de fortificación.
Mes de Mayo
15. El Ejército Popular conquista posiciones en la sierra de
Rebollares, en el sector de Lillo, frente de León.
17. Contraataque nacional en Lillo.
24. Las fuerzas nacionales toman Peña Ubiña.
Mes de Junio
10. Operaciones en el frente leonés. Salen para Vizcaya más
refuerzos asturianos.
16. Prosigue la actividad en el frente de León.
20. Nuevas fuerzas asturianas parten hacia Bilbao.
21. Derrota en Vizcaya de las armas republicanas. Desaparece
Euzkadi.
Mes de Julio
3. Los nacionales recuperan el Puerto de Somiedo.
21. El Ejército Republicano del Norte decide pasar a la
ofensiva.
Mes de Agosto
1. Ofensiva republicana sobre el "pasillo" de Grado.
4. Concluyen los ataques contra el "pasillo", ejecutados sin
consecuencias.
6. Se crea la "Junta Delegada del Gobierno de la Zona Norte".
14. Ofensiva nacional sobre Santander.
21 y 22. Las fuerzas nacionales atacan por el sector de
Belmonte, en el frente oriental.
23 al 25. Contraataques republicanos en Belmonte.
24. Se desploma la resistencia de Santander. El "Consejo de
Asturias y León" se declara "Consejo Soberano".
29. Traslado de presos políticos de las cárceles gijonesas al
buque "José Luis Caso de los Cobos", surto en el puerto de El
Musel.
Mes de Septiembre
1 a 4. Comienza la ofensiva nacional sobre Asturias. Solchaga,
con las Brigadas Navarras, ataca por el frente oriental. Las
fuerzas republicanas se repliegan, y en su retirada dan muerte
en la Playa de La Franca a setenta y cinco presos políticos.
5. Los nacionales toman Llanes.
6. El Ejército Popular se rehace y presenta batalla a
Solchaga.
8. La I Brigada de Navarra marcha sobre El Mazuco.
9. Aranda pasa a la ofensiva al sur del Pajares.
10 a 15. Defensa de El Mazuco por la Brigada de Higinio
Carrocera.
12. Aranda ocupa Pola de Gordón.
15. Las Brigadas Navarras toman El Mazuco y Peña Turbina, en el
frente oriental. Contraataques republicanos en León.
17. Aranda entra en Villamanín.
20. Los nacionales, en el frente oriental, toman Peña Blanca y
alcanzan el dominio de la sierra de Cuera.
22. Aranda domina el Puerto de Pajares.
23 y 24. El Ejército Popular defiende el Pico Benzúa, en el
frente Oriental. Las Brigadas Navarras concluyen por coronar la
altura.
25. Aranda, con dos nuevas columnas, al mando de Muñoz
Grandes y de Ceano, opera sobre los puertos de Tarna
y de San Isidro.
26. Muñoz Grandes se apodera del Puerto de Ventaniella.
27. Las fuerzas de Solchaga entran en Ribadesella.
Mes de Octubre
1. Los nacionales ocupan Covadonga.
4. Ceano corona el Puerto de San Isidro.
7. Muñoz Grandes alcanza el pueblo de Tarna.
10. Las Brigadas Navarras entran en Cangas de Onís.
11. Solchaga cruza el alto Sella.
12. Huyen los miembros del Tribunal Popular.
13. Las Brigadas Navarras toman Arriondas.
15 y 16. Las tropas de Solchaga dominan la sierra del
Sueve.
16. Las columnas de Aranda entran en Campo de Caso.
17. El "Consejo Soberano" acuerda evacuar Asturias.
18. El vapor "Reina" desembarca en El Musel un cargamento
de armas y de municiones.
19. Las Brigadas Navarras entran en Villaviciosa.
20. El "Consejo Soberano" y el Estado Mayor abandonan Gijón. La
resistencia se desmorona.
21. Entrada en Gijón de las Brigadas Navarras. Desaparece el
Frente Norte.
A modo de Epílogo
En fin, y
como ya dijimos antes,
Asturias fue una de las regiones que con mayor intensidad vivió
y sufrió el drama de aquellos mil días de guerra y de fuego.
Durante catorce meses, el territorio asturiano sirvió como campo
de batalla a las fuerzas en pugna, y sus montañas, sus bosques,
sus praderías, sus valles bucólicos, sus ciudades y sus aldeas
se vieron metamorfoseados en escenario de sangrientos e
ininterrumpidos combates. Y
tanto
la derecha como la izquierda asturianas se entregaron
generosamente, sin cicaterías, mezquindades ni reservas, al
magno holocausto que fue la guerra española.
En sus tierras y en sus hijos, padeció el antiguo Principado el
dolor y el drama de la colosal tragedia hispana
José Antonio Rodríguez
(Publicado en el
sitio web
http://members.tripod.com/Asturies/index.html
)
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