Crónica política de Enrique de Diego
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Radical

Tienen los fascistas como insulto de cabecera precisamente el de fascistas. La proyección es tan burda, el uso ha sido tan abusivo, desenmascara tanto a quien lo profiere, que el intento de descalificación se ha vuelto inútil.

Otro nuevo vocablo viene subiendo enteros como sustituto: radical. En principio el término no deja de tener un sentido positivo pues, con frecuencia, el compromiso con la libertad exige ir a la raíz de las cosas. Se utiliza, sin embargo, con intención peyorativa y con pretensión de asustar al instinto conservador de las gentes sencillas.

Se trata de una grosera y abrumadora manipulación del lenguaje, pues radical, en este sentido, es el presidente por accidente, y su partido, cuando se alía y colabora con una banda terrorista en aras a repartirse el poder; cuando, trasponiendo los límites de la Ley, negocia y legitima al brazo político de una banda terrorista que está ilegalizado; cuando se modifica la Constitución, vía Estatutos, hurtando el preceptivo referéndum, rozando el golpe de Estado.

Radical, en ese sentido, es quien niega la libertad de elección de los padres en la educación de sus hijos o quien en la escuela, con fondos públicos, mediante la expoliación de los contribuyentes, difunde el odio.

Radical es intervenir dos empresas como Afinsa y Fórum Filatelicum con la manifiesta intención de tapar los efectos políticos de una medida tan radical como la detención ilegal de dos militantes del PP, por el mero hecho de serlo, acusados de un delito simulado.

Radical es considerar matrimonio lo que no lo es, porque le falta el fin primario, que es la apertura –y la posibilidad- de la procreación.

Radical es expoliar a las clases medias para financiar y subvencionar a multimillonarios como los Almodóvar o una serie de cineastas bastante radicales.

Radical es imponer un sistema deficiente de pensiones como el estatal, vendiéndolo encima como conquista social.

Vivimos rodeados de radicalidad y es preciso hacer esfuerzos continuos para mantener la moderación.

Radical es tan proyección como fascista
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-    Enrique de Diego   

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   Enrique de Diego

  

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