-

Benedicto XVI  visita España   

 
 

 

 

 

Aurora Barros


-

-

Una cita muy familiar

Este fin de semana tuvo lugar la anunciada y esperada visita del Papa Benedicto XVI a tierras españolas. Como Papa, se entiende, por cuanto que Ratzinger fue frecuente visitador de la tierra patronal de Santiago el Mayor a lo largo de los años en que desempeñó relevantes cometidos en la vida eclesial. Esta era, pues, la primera vez que el Papa Ratzinger, como tal, pisaba tierra española. Y la visita, a la vez espiritual y de Estado, no defraudó las expectativas acumuladas a lo largo de los meses de espera y preparación de los mil y un detalles siempre necesarios para la buena marcha de este tipo de actos.

Con rigor y precisión propios del protocolo vaticano, se fue cumpliendo la agenda papal. El Papa llegó al aeropuerto de Manises de Valencia sobre las 11.30 horas. Como era fácil de esperar, en el momento del aterrizaje los centenares de fieles allí presentes aplaudieron emocionados al grito de "sí, sí, sí, el Papa ya está aquí".

Acudieron a recibir a Benedicto XVI a los pies del avión, y como también es habitual en tales actos, los Reyes de España. También le esperaban el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de la Generalidad Valenciana, Francisco Camps, y la alcaldesa de la ciudad de Valencia, Rita Barberá, entre otras muchas autoridades.

Ya pisada tierra valenciana, en su primer discurso el Papa destacó el carácter "insustituible" que tiene para la Iglesia "la familia fundada en el matrimonio". En la alocución, que Ratzinger pronunció en lengua española,

expresó su deseo de transmitir "el papel central para la Iglesia y la sociedad" de la institución de la familia y afirmó que la Iglesia "no puede dejar de anunciar y promover su valor fundamental".

Ésta de Valencia es la cita más importante a la que acude el Papa desde que fue elegido, a excepción del Encuentro Mundial de Jóvenes, celebrado en su Alemania natal.

En su recorrido desde el aeropuerto hasta el centro de Valencia, el Papa se detuvo en la estación de suburbano de Jesús, ante cuya entrada rezó en memoria de las 42 personas que fallecieron en el terrible accidente de Metro de hace unos días. En el lugar de la tragedia ferroviaria Benedicto XVI fue recibido por los Príncipes de Asturias. Allí, Benedicto XVI estuvo acompañado por centenares de valencianos que le expresaron su agradecimiento por este gesto. El Papa depositó una corona de flores blancas y ofició un responso para pedir el "descanso eterno y en paz".

A continuación, el Papa Ratzinger visitó la Catedral de Valencia, en cuya entrada recibió las llaves de la ciudad de manos de Rita Barberá, y donde rezó junto a los obispos españoles, oró en la Basílica de la Virgen de los Desamparados con los familiares de las víctimas del metro, a quienes arropó y consoló; y rezó también el ángelus, en la Plaza de la Virgen.

Ya durante la tarde, los Reyes recibieron de nuevo a Benedicto XVI en la puerta del Palau de la Generalitat (Palacio de la Generalidad), sede del gobierno autonómico valenciano. Ya juntos, entraron al interior para mantener un encuentro privado. A dicho encuentro se sumaron los Príncipes de Asturias, los Duques de Lugo y los Duques de Palma. Posteriormente, poco después, se sumaron también al encuentro familiar con el Papa los siete nietos de los Reyes, entre ellos la infanta Leonor, que entró en el salón en brazos de su madre.

Benedicto XVI defendió en Valencia el valor "insustituible" que la Iglesia otorga a la "familia", en el comienzo de una visita que se inició con el recibimiento de las autoridades que encabezaron los Reyes en el aeropuerto y que prosiguió con el consuelo que ofreció personalmente a los familiares de las víctimas del accidente de metro.

Como hemos dicho ya, el Papa llegó al aeropuerto de Manises de Valencia sobre las 11.30 horas. En el momento del aterrizaje los centenares de fieles allí presentes aplaudieron emocionados su llegada al grito de "sí, sí, sí, el Papa ya está aquí". Miles de personas congregadas a lo largo del recorrido que el Pontífice realizó por la ciudad siguiendo los actos de su apretado programa expresaron su entusiasmo por la presencia de Benedicto XVI en la capital valenciana.

Mientras, los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, recibieron a Benedicto XVI a los pies del avión. Esperaban también al Papa el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, entre otras autoridades. Acto seguido se llevó a cabo la ceremonia de recepción con honores de jefe de Estado en la que sonaron los himnos del Vaticano y de España.

En sus palabras de bienvenida a Benedicto XVI, el Rey abogó por borrar de la "faz de la tierra" las guerras, el terrorismo, la violencia, el hambre, la pobreza y otras lacras que afectan a la humanidad; y destacó el papel de la familia como "núcleo esencial de la vida". Tras agradecer la presencia del Papa en Valencia, el Rey dijo que el Pontífice "trae un gran consuelo para todos" y en particular para quienes han perdido seres queridos en el accidente del metro del pasado lunes.

Por su parte, en su discurso de llegada a Valencia el Papa destacó el carácter "insustituible" que tiene para la Iglesia "la familia fundada en el matrimonio". En la alocución pronunciada en español como respuesta al discurso del Rey, Benedicto XVI expresó su deseo de transmitir "el papel central para la Iglesia y la sociedad" de la institución de la familia y afirmó que la Iglesia "no puede dejar de anunciar y promover su valor fundamental".

En esta cita, que duró para el Papa poco más de 24 horas, Benedicto XVI no cesó de pronunciarse sobre un tema que cada vez está siendo más controvertido: la familia. En el aire están los desencuentros entre la diplomacia vaticana y el Ejecutivo español en materias como el matrimonio entre personas homosexuales, la adopción de hijos por parte de estas parejas o la asignatura de religión en la educación.

A este respecto, antes de despegar su avión de Alitalia del aeropuerto romano, en Italia, en una breve conversación con los periodistas y al ser preguntado por la legislación española sobre los matrimonios homosexuales, Benedicto XVI dijo: "No comencemos inmediatamente con las cosas negativas ya que existen también familias que se aman y son felices". También preguntado sobre si considera un desaire la no asistencia de Rodríguez Zapatero a la misa de mañana, respondió que a ese acto "no se invita a nadie, va el que quiere".

Ésta es la cita más importante a la que acude el Papa desde que fue elegido, a excepción del Encuentro Mundial de Jóvenes, celebrado en su Alemania natal. La memoria de Juan Pablo II, a cuyas órdenes el obispo y cardenal Ratzinger colaboró muy estrechamente, planea también sobre el encuentro.

Por expreso deseo del Pontífice Benedicto XVI, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tendrá un breve encuentro con él después de la reunión oficial con el primer ministro del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Hay que recordar que De la Vega fue duramente cuestionada por el episcopado español cuando viajó al Vaticano mientras se debatía la Ley de Educación.

El Papa Ratzinger hizo un alegato en favor de la familia tradicional, la formada por hombre y mujer, en el marco del monumental acto festivo que clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias. Allí fue aclamado por los cientos de miles de presentes.

En primera fila del espacio de invitados para dicho acto de clausura, se situaban los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia y las Infantas Doña Elena y Cristina junto con sus esposos y primeras autoridades valencianas. También acudió al acto la plana mayor del PP.

En su discurso Benedicto XVI "reafirmó" la "vigencia" de la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, la única –dijo Ratzinger- que es capaz de contrarrestar el hedonismo. Según el Pontífice, los hijos "tienen derecho a ser educados en la fe y a gozar de un hogar que tenga como modelo el de Nazareth, preservado de las insidias y las amenazas".

Benedicto XVI, que desde el comienzo de su Pontificado ha salido en defensa de la familia a la que considera "asediada" por "nuevas formas" que identifica en el matrimonio entre personas del mismo sexo o parejas de hecho, proclamó que la familia es una "institución insustituible según los planes de Dios".

Como ya hemos indicado, y antes de este encuentro el Pontífice se reunió con el presidente del Gobierno y la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega en el Palacio Arzobispal de Valencia. A propósito de ello, fuentes del gobierno español aseguraron que el encuentro ha sido "extraordinariamente cordial y sin reproches". Según dichas fuentes, en él se habló de la paz, la familia, la inmigración, el futuro de Europa y, especialmente, la situación en África. En dicha audiencia papal, el Pontífice pidió colaboración al Gobierno para la solución de las desavenencias que pueda haber en las relaciones entre el Estado y la Iglesia, informaron fuentes cercanas al Vaticano.

Fuentes del Gobierno español aseguraron que la audiencia ha sido "extraordinariamente cordial" y sin reproches a Zapatero por parte de Benedicto XVI. El secretario de Estado de Comunicación del gobierno de España, Fernando Moraleda, ha insistido en que durante toda la reunión hubo un ambiente "muy amable y cortés", que continuó cuando a la audiencia se sumó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega (por deseo expreso del Pontífice, como se ha dicho ya).

Benedicto XVI regaló a José Luis Rodríguez Zapatero un ejemplar facsímil de la encíclica "Codex Vaticanus" de 1209 y el primer ministro español obsequió al Santo Padre un cuadro del pintor valenciano del "Equipo Crónica" Manolo Valdés, con el título "Autorretrato de Rembrandt II".

Sin embargo, no todo discurrió en ese ambiente de rosas para el jefe del gobierno español. Efectivamente, a su llegaba al Palacio Episcopal, José Luis Rodríguez Zapatero fue recibido con silbidos por parte del público que se congregaba en balcones aledaños. A la audiencia papal, el primer ministro llegó acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa, así como del embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, y el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Nicolás Martínez Fresno.

En el cálido aire valenciano quedaron los desencuentros entre la diplomacia vaticana y el Ejecutivo español en materias tales como el matrimonio entre personas homosexuales, la adopción de hijos por parte de estas parejas o la asignatura de religión en la educación.

En las últimas horas previas a la visita papal, también se levantó la consabida y esperada polémica por la anunciada ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero en la misa que celebrará mañana el Papa para concluir su estancia en Valencia.

La organización de la visita del Papa previó la presencia de más de 1,5 millones de personas en la misa que ofició el Papa Benedicto XVI el domingo a las 9.30 horas. La solemne ceremonia fue transmitida al mundo por televisión con una audiencia estimada de 300 millones de espectadores. La cobertura informativa corrió a cargo de más de 4.000 periodistas de todo el mundo.

La seguridad en los actos previstos, fue uno de los temas clave para autoridades y organizadores, quienes desplegaron un dispositivo de 4.400 agentes de Policía, 2.104 de la Guardia Civil, efectivos del TEDAX (desactivación de explosivos) y NBQ (agentes nucleares, biológicos y químicos), 1.400 policías locales, 200 soldados, decenas de perros adiestrados y cerca de 12.000 voluntarios para la coordinación de los peregrinos.

Siguiendo con las cifras, cabe decir que más de 12.000 flores fueron colocadas en el altar en que Benedicto XVI celebró la eucaristía de la mañana del domingo. Miembros de diversas escuelas de arte floral de toda España colaboraron desinteresadamente en la ornamentación del espacio litúrgico. Además, los peregrinos dispusieron de 3.000 fuentes para paliar el calor y pudieron acudir a cualquiera de las 30 carpas de avituallamiento que se instalaron en el recinto. En torno a 5.000 urinarios portátiles estuvieron también a su disposición.

Por ultimo, cabe destacar en este resumen de urgencia el hecho de que entre las familias con más de cincuenta años de matrimonio que fueron especialmente invitadas a esta visita papal, se encuentra una conocida pareja avilesina que asistió emocionada a los actos valencianos.

Si hubiera que resumir la principal característica de esta visita papal a España, no sería errado decir que la de Valencia ha sido lo más cercano a la idea que tenemos de una cita familiar. Sin duda, la de Valencia ha sido una cita muy familiar.

Y si hubiera necesidad de repetirlo, habría que añadir que la del Papa Benedicto XVI a España este fin de semana ha sido, además de todo lo dicho, una visita realmente histórica y que marca sin duda un antes y un después en la vida de los católicos españoles, por supuesto, peor también en las seculares excelentes relaciones existentes entre el Papado y la nación española.

 

  Aurora Barros

-

 

© Copyright: El ParcheDigital, 2006